Supuesto 12
Enunciado
El sistema bancario español presenta los siguientes datos agregados a finales de 2023 (Banco de España, Boletín Estadístico, enero 2024):
- Base monetaria (H): 420.000 millones de euros
- Coeficiente de caja (reservas / depósitos), r = 2%
- Ratio efectivo en manos del público / depósitos, e = 12%
Se pide:
- Calcula el multiplicador monetario m y la oferta monetaria M1.
- Determina cómo variaría M1 si los bancos aumentasen sus reservas voluntarias hasta alcanzar un coeficiente efectivo del 5% (manteniendo e constante).
- Explica el proceso de creación secundaria de dinero mediante reservas fraccionarias y sus implicaciones para la estabilidad financiera, con referencia a la doctrina Bagehot (1873).
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El multiplicador monetario relaciona la oferta monetaria amplia (M1 = efectivo + depósitos a la vista) con la base monetaria H (efectivo + reservas). Su expresión completa, que tiene en cuenta tanto la preferencia por liquidez del público (e) como el coeficiente de reservas bancario (r), es la formulada por Brunner y Meltzer (1964):
m = 8 | M1 = 3.360.000 M€ (3,36 billones de euros)
Si el coeficiente de caja efectivo aumenta al 5% (por acumulación de reservas excedentarias), el multiplicador se reduce:
m’ ≈ 6,59 | M1’ ≈ 2.767.059 M€ | Reducción: −592.941 M€ (−17,6%)
Este ejercicio reproduce el fenómeno del credit crunch (contracción crediticia): cuando los bancos acumulan reservas excedentarias, el multiplicador cae aunque la base monetaria no varíe. Ocurrió con claridad tras la crisis de 2008-2009, cuando el BCE inyectó liquidez masiva pero el multiplicador colapsó porque la banca prefirió depositar el exceso en la facilidad de depósito del BCE antes que prestar (Bernanke-Gertler, 1989).
El sistema de reservas fraccionarias permite que un depósito inicial genere múltiplos de ese depósito a través de sucesivos préstamos y redepósitos. Con coeficiente de caja r = 2%, cada 100€ de depósito respalda 98€ en préstamos, que al redepositarse generan 96,04€ más, y así sucesivamente. El proceso converge a la suma geométrica:
Walter Bagehot formuló en Lombard Street (1873) la doctrina clásica del prestamista de última instancia: ante una crisis de liquidez bancaria, el banco central debe prestar libremente, con garantía sólida y a tipo penalizador. Esta doctrina reconoce implícitamente la fragilidad inherente del sistema de reservas fraccionarias: los bancos son solventes a largo plazo pero ilíquidos a corto si hay retiradas masivas de depósitos (Diamond-Dybvig, 1983). En la práctica moderna, el BCE instrumentó esta doctrina durante la crisis de la deuda soberana (LTRO/TLTRO 2011-2012) y la pandemia (PEPP 2020-2022), manteniendo la liquidez del sistema cuando el multiplicador amenazaba con contraerse bruscamente.