oposicioneseconomia.es
ES · CA
Bloque C · Macroeconomía

Tema 24

Banco Central y política monetaria.

Introducción

El Banco Central Europeo (BCE) gestiona la política monetaria de la zona euro desde 1999. Creado por el Tratado de Maastricht (1992), con sede en Fráncfort, su mandato primario es la estabilidad de precios, que tras la revisión estratégica de 2021 se traduce en un objetivo simétrico del 2 % de inflación a medio plazo (IPCA). El ciclo inflacionario 2022-2024 ha puesto a prueba ese marco: la inflación de la zona euro alcanzó el 10,6 % en octubre de 2022 y el BCE respondió con la subida de tipos más rápida e intensa de su historia.

Este tema explica los objetivos, la estructura institucional, los instrumentos convencionales y no convencionales, los canales de transmisión y los debates abiertos sobre independencia, comunicación y nuevos retos como el euro digital y el riesgo climático.

1. Objetivos, estructura y funciones

1.1. Mandato y objetivos

El art. 127 TFUE atribuye al SEBC el mandato primario de la estabilidad de precios y, sin perjuicio de éste, apoyar las políticas económicas generales (crecimiento, empleo, cohesión, transición ecológica). La revisión estratégica de 2021 (presidida por Christine Lagarde) introdujo cuatro novedades: (1) objetivo simétrico del 2 %; (2) tolerancia a desviaciones temporales; (3) integración del coste de la vivienda en propiedad en el IPCA (en transición); (4) incorporación del cambio climático al análisis monetario.

1.2. Estructura SEBC y Eurosistema

El SEBC (Sistema Europeo de Bancos Centrales) agrupa al BCE y a las 27 BCN de la UE, independientemente de si el país ha adoptado el euro. El Eurosistema es el subconjunto operativo: el BCE más las 20 BCN del euro (tras la adhesión de Croacia en enero de 2023). Las BCN fuera del euro participan en el SEBC pero no votan la política monetaria.

Órganos de gobierno: el Consejo de Gobierno es el órgano supremo de decisión monetaria (6 miembros del Comité Ejecutivo + 20 gobernadores de BCN del euro, con sistema de rotación de votos para los cinco países más grandes: Alemania, Francia, Italia, España y Países Bajos). Se reúne cada seis semanas. El Comité Ejecutivo (presidente, vicepresidente y 4 miembros, mandato no renovable de 8 años) ejecuta las decisiones del Consejo e implementa la política monetaria. Christine Lagarde preside desde noviembre de 2019; Luis de Guindos es vicepresidente. El Consejo General coordina con las BCN no euro y tiene funciones consultivas.

Independencia (art. 130 TFUE): ningún órgano de la UE ni gobierno nacional puede dar instrucciones al BCE o a las BCN. La independencia tiene cuatro dimensiones: institucional, personal (mandatos fijos no renovables), funcional (control del propio mandato) y financiera (presupuesto propio). La prohibición de financiación directa al sector público (art. 123 TFUE) es la salvaguarda central que distingue a la banca central moderna de la emisión discrecional de moneda.

Estructura institucional

SEBC → Eurosistema → órganos de gobierno del BCE

SEBC → Eurosistema → órganos de gobierno del BCE SEBC BCE + 27 BCN de la UE (incluyendo no-euro) Eurosistema BCE + 20 BCN de la zona euro Consejo de Gobierno Comité Ejecutivo (6) + 20 gobernadores BCN
El SEBC es el marco legal; el Eurosistema opera la política monetaria. Distinguirlos es un error frecuente en oposiciones. Art. 127-133 TFUE; BCE (2024)

1.3. Funciones del Banco de España

Como BCN del Eurosistema, el Banco de España participa en la formulación de la política monetaria del BCE, ejecuta sus operaciones, gestiona reservas, supervisa entidades menos significativas (las significativas pasan al BCE-MUS), promueve estabilidad financiera y emite billetes y monedas. Está regulado por la Ley 13/1994 de Autonomía.

2. Instrumentos de política monetaria

2.1. Instrumentos convencionales

Operaciones de mercado abierto: son la herramienta principal y se ejecutan mediante subastas:

MRO (Main Refinancing Operations): semanales, plazo de una semana; tipo de referencia. LTRO (Longer-Term Refinancing Operations): trimestrales y a largo plazo. Operaciones de ajuste y estructurales.

Facilidades permanentes: facilidad marginal de crédito y facilidad de depósito; definen el corredor de tipos de interés a un día (€STR).

Coeficiente de reservas mínimas: 1 % de los pasivos a corto. Desde septiembre de 2023 dejó de remunerarse, equivalente a un endurecimiento implícito.

Tipos de referencia 2022-2024: el tipo de la facilidad de depósito pasó del −0,50 % (julio 2022) a 4,00 % (septiembre 2023), con bajadas a partir de junio de 2024 hasta situarse alrededor del 3,00 % a finales de 2024. El MRO se movió en paralelo, del 0,00 % al 4,50 % y de vuelta al entorno del 3,15 %.

Instrumentos convencionales BCE

MRO, LTRO, facilidades permanentes y coeficiente de reservas

Instrumento Función Frecuencia / plazo
MRO Inyección de liquidez principal · tipo de referenciaSemanal · 1 semana
LTRO Financiación a más largo plazoTrimestral · 3 meses (TLTRO hasta 4 años)
Facilidad marginal de crédito Techo del corredor · liquidez overnight a iniciativa del bancoDiaria
Facilidad de depósito Suelo del corredor · remuneración del exceso de reservasDiaria
Coeficiente de reservas 1 % de pasivos a corto · sin remuneración desde sept-2023Permanente
El BCE inyecta liquidez vía subastas (MRO/LTRO) y define el corredor mediante las facilidades permanentes; el coeficiente de reservas fija un suelo de demanda de reservas. BCE (2024): Monetary Policy Decisions

2.2. Instrumentos no convencionales

Tras la crisis de 2008-2012 y, sobre todo, con tipos cercanos a cero ( zero lower bound), el BCE adoptó:

Quantitative easing (QE): APP (Asset Purchase Programme) desde 2014 y PEPP (Pandemic Emergency Purchase Programme, 2020-2022, hasta 1,85 billones €). El balance del Eurosistema llegó a superar los 8,8 billones € en 2022.

TLTRO (operaciones de financiación a plazo más largo con objetivo específico): condicionadas a la concesión de crédito.

Forward guidance: comunicación de la senda futura para anclar expectativas.

TPI (Transmission Protection Instrument, 2022): compras condicionadas para evitar fragmentación financiera entre países del euro.

QT (Quantitative Tightening): desde 2023 el BCE reduce el balance al no reinvertir vencimientos del APP y, desde 2024, también del PEPP de manera parcial. El balance del Eurosistema cayó de los ~8,8 billones € de máximo (2022) a aproximadamente 6,5 billones € a finales de 2024, con perspectiva de continuar reduciéndose.

Instrumentos no convencionales

Del 'Whatever it takes' al QT: una década de política monetaria no convencional

Del 'Whatever it takes' al QT: una década de política monetaria no convencional 2012 OMT / WIT Draghi — Compras condicionales soberanas 2014 QE APP Compras activos ampliadas (PSPP, CBPP3) 2016 Tipos negativos Facilidad depósito −0,4 % 2020 PEPP 1,85 billones € — pandemia 2022 TPI Instrumento anti-fragmentación 2022-23 Subida tipos +450 pb en 14 meses 2023 QT inicio No reinversión vencimientos APP 2024 Bajadas tipos Ciclo expansivo moderado
La mayor secuencia de medidas no convencionales de la historia del BCE. El opositor debe vincular cada instrumento con el shock que lo motivó. BCE (2024): Monetary Policy Decisions

3. Reglas, discreción y credibilidad

3.1. Reglas vs. discrecionalidad

Kydland y Prescott (1977, Nobel 2004) formalizaron el problema de la inconsistencia temporal: la política óptima ex-ante puede no serlo ex-post, lo que genera sesgo inflacionario. El razonamiento es el siguiente: un banco central benevolente tiene incentivo a anunciar baja inflación para anclar expectativas y después expandir sorpresivamente para reducir el desempleo; si los agentes lo anticipan, el equilibrio de Nash resulta en inflación alta sin ganancia de empleo. La solución institucional es atar las manos del banquero mediante reglas creíbles: mandato explícito (objetivo 2 %), independencia e instrumentos transparentes.

Regla de Taylor (1993): el tipo de interés óptimo se ajusta linealmente a la desviación de la inflación respecto al objetivo y a la brecha de producción.

i = r* + π + 0,5 (π − π*) + 0,5 (y − y*)
Regla de Taylor: r* tipo neutral (≈0,5 % zona euro tras años de tipos bajos), π* objetivo 2 %, y − y* brecha de producción. Con r* ≈ 0,5 %, π = 8 %, π* = 2 % y brecha = +2 %: i = 0,5 + 8 + 0,5·(8 − 2) + 0,5·2 ≈ 12,5 %, muy por encima del 4,5 % al que llegó efectivamente el BCE

3.1b. Aplicación de la regla de Taylor en 2022-2024

La regla de Taylor fue ampliamente utilizada como referencia durante el ciclo inflacionario de 2022-2024. Con inflación zona euro del 8-10 % y brecha de producción positiva, la regla prescribía tipos nominales del orden del 12-15 %, muy por encima de donde el BCE llegó efectivamente (4,5 % de MRO). Esta desviación refleja tres factores: (1) el BCE incorpora más gradualismo que la regla simple para evitar turbulencias financieras; (2) el tipo neutral real r* se estimaba cercano a cero o ligeramente negativo tras años de bajos tipos estructurales; (3) parte de la inflación era de origen energético y de oferta, sobre la que la política monetaria actúa con desfases largos. Conviene memorizar que la regla de Taylor no es una prescripción mecánica sino un punto de referencia para evaluar la postura monetaria.

Regla de Taylor vs. BCE

Tipo implícito Taylor vs. tipo real BCE (2020-2024)

Tipo implícito Taylor vs. tipo real BCE (2020-2024) Año tipo % Taylor implícito BCE MRO real Taylor pedía ~12,5 % BCE real 1,5 %
El BCE adoptó un endurecimiento más gradual que el prescrito por Taylor en 2022-2023 para preservar la estabilidad financiera y porque parte de la inflación era de origen energético, con impacto retardado de la política monetaria. BCE (2024); cálculo Taylor con π* = 2 % y r* ≈ 0,5 %

3.2. Independencia y credibilidad

La independencia del banco central es el correlato institucional de la credibilidad. La evidencia empírica (Cukierman 1992, Alesina-Summers 1993) muestra correlación negativa entre índices de independencia legal y tasas de inflación en muestras amplias de países: los bancos centrales más independientes tienden a mantener la inflación más baja a igual nivel de desarrollo. La intuición es consistente con Kydland-Prescott: si los agentes creen que el banco central no cederá a presiones políticas para reducir el desempleo a corto plazo a costa de inflación, sus expectativas de inflación permanecen ancladas en el objetivo, reduciendo el coste real de la desinflación.

Las críticas modernas a la independencia son de tres tipos. Primero, el déficit democrático: un banco central no elegido toma decisiones con grandes efectos distributivos (los tipos altos penalizan a deudores hipotecarios y favorecen a ahorradores, afectando de forma heterogénea según renta y riqueza). Segundo, las externalidades fiscales: el QE, al comprar deuda soberana, difumina la separación entre política monetaria y fiscal —lo que los economistas llaman «dominancia fiscal» cuando el banco central actúa como financiador implícito del déficit—. Tercero, la ampliación del mandato: la inclusión del riesgo climático, la estabilidad financiera y la desigualdad en el análisis monetario plantea si el objetivo del 2 % es suficiente para capturar todos los objetivos sociales relevantes.

Lucas (Nobel 1995) remarcó la importancia de las expectativas racionales: la política monetaria solo sorprende a corto plazo; a largo plazo, los agentes aprenden el patrón del banco central y lo incorporan, neutralizando el efecto real. Bernanke (Nobel 2022) subrayó la interacción crédito-real: la credibilidad del banco central reduce el coste del desinflamiento porque acorta el periodo en que los salarios y precios se ajustan hacia el nuevo objetivo, minimizando el «ratio de sacrificio» (caída de PIB por punto de inflación reducida).

3.3. El tipo de interés neutral y la hipótesis del estancamiento secular

El debate sobre el tipo de interés neutral (r*, el tipo real compatible con pleno empleo e inflación estable) es central para calibrar la postura monetaria. Summers (2013) rehabilitó la hipótesis del estancamiento secular: la tendencia secular a la caída de r* como resultado del envejecimiento demográfico (menor consumo), el exceso de ahorro global (global saving glut, Bernanke 2005), la menor demanda de inversión en sectores digitales de bajo capital físico y la creciente desigualdad (los hogares ricos tienen mayor propensión a ahorrar). Si r* se sitúa cerca de cero o es negativo, los bancos centrales tienen poco margen antes de alcanzar el límite inferior efectivo (ELB, effective lower bound), lo que justifica el uso prolongado de instrumentos no convencionales.

Sin embargo, el ciclo inflacionario de 2022-2024 ha reabierto el debate: si la inflación se ha mantenido elevada incluso con tipos al 4-4,5 %, ¿ha subido r*? El BCE y la Fed calculan r* con modelos de estado inobservable (Holston-Laubach-Williams); las estimaciones para la zona euro oscilaban entre 0 y 1 % real antes del episodio inflacionario, y algunos economistas sugieren que el choque energético y fiscal puede haberlo elevado temporalmente. La implicación práctica es que el margen de bajada de tipos en el próximo ciclo expansivo puede ser mayor de lo que se pensaba en 2019, reduciendo el riesgo de volver al ELB; pero también que la «nueva normalidad» de tipos podría ser el 2-3 % nominal, no el 0 %. Esta incertidumbre sobre r* es la razón principal por la que el BCE adoptó en 2024 un enfoque de «meeting by meeting» —sin comprometerse con una senda predeterminada— en lugar de seguir mecánicamente una regla de Taylor.

4. Canales de transmisión y eficacia

4.1. Canales clásicos

(1) Tipo de interés: afecta inversión y consumo durables. (2) Crédito bancario: condiciones de oferta y disponibilidad. (3) Tipo de cambio: competitividad y precios importados. (4) Precios de activos: efecto riqueza, q de Tobin. (5) Expectativas y señalización: anclaje de inflación y decisiones de agentes.

En la zona euro, los canales son heterogéneos: los países del sur dependen más del crédito bancario, los del norte más de los mercados de capitales. La encuesta BLS y la SAFE del BCE son fuentes clave para medir transmisión.

Canales de transmisión

BCE → cinco canales → demanda agregada y precios

BCE → cinco canales → demanda agregada y precios tipo de interés (C, I) crédito bancario (oferta) tipo de cambio (X − M) precios activos (riqueza) expectativas (anclaje) BCE Δi tipo oficial Tipo interés · Crédito · TC · Activos · Expect. cinco canales DA y precios (Y, π)
Los cinco canales clásicos de la transmisión monetaria. En la zona euro la transmisión es heterogénea: los países del sur dependen más del canal del crédito bancario, los del norte de los mercados de capital.

Tipo oficial BCE

Tipo de interés oficial del BCE (1999-2024, MRO)

Tipo de interés oficial del BCE (1999-2024, MRO) Año tipo % MRO crisis financiera ZLB 2014-21 · QE pico 4,5 % 2023 2024 bajadas
«Whatever it takes» (Draghi 2012) → ZLB → giro restrictivo 2022-23 → recortes desde junio 2024. BCE (2024): Monetary Policy Decisions

4.2. Eficacia y límites

Cuando los tipos están en cero (ZLB) o en territorio negativo, los canales clásicos se debilitan. El canal del tipo de interés pierde eficacia porque no puede bajar más; el canal del crédito depende de la disposición de los bancos a prestar (que puede ser baja si hay desapalancamiento); el canal de expectativas puede quedar atrapado en deflación si los agentes esperan que los tipos permanezcan bajos indefinidamente. Es la trampa de liquidez moderna, que justificó el QE y los tipos negativos del BCE entre 2014 y 2022.

La política monetaria también encuentra límites estructurales cuando los shocks son de oferta: en 2022-2023 el BCE no podía bajar el precio del gas natural ni restaurar las cadenas de suministro rotas por la pandemia. Podía, sin embargo, evitar efectos de segunda ronda (espiral salarios-precios) anclando las expectativas de inflación a largo plazo. Este fue el argumento central de la política restrictiva de 2022-2024: si el target del 2 % permanece creíble, los trabajadores y empresas no indexan precios y salarios a la inflación temporal, y el proceso desinflacionario es menos costoso en términos de empleo y producto. Bernanke (Nobel 2022) documentó cómo la credibilidad del banco central reduce el sacrificio real necesario para bajar la inflación.

Finalmente, la política monetaria tiene rezagos largos e inciertos: se estima que el impacto pleno sobre el IPC tarda entre 12 y 24 meses en materializarse. Esto dificulta la calibración: cuando los datos confirman el éxito de la restricción (inflación bajando), el banco central ya ha subido los tipos más de lo necesario. El riesgo de overtightening fue un debate central en el BCE durante 2023-2024.

5. Política monetaria reciente y retos abiertos

5.1. Del QE al endurecimiento (2014-2024)

2012: «Whatever it takes» de Mario Draghi marca el punto de inflexión de la crisis del euro. 2014-2019: QE y tipos negativos para combatir la baja inflación y el riesgo deflacionario. 2020-2021: PEPP y TLTRO frente a la pandemia. 2022-2023: subida rápida de tipos (de −0,5 % a 4,0 % en la facilidad de depósito) ante la inflación energética y subyacente. 2024: comienzo del ciclo de bajadas, manteniendo postura restrictiva moderada.

5.2. Euro digital, clima y geopolítica

El euro digital entra en fase preparatoria 2023-2025 con vista a decisión legislativa final y eventual emisión 2026-2027. Sería complementario al efectivo, sin desintermediar a los bancos. El BCE ha incorporado el riesgo climático en su análisis y en la composición de las carteras corporativas. Geopolítica: sanciones, fragmentación financiera, papel internacional del euro.

El debate sobre el euro digital concentra dos tensiones simultáneas. Desde el punto de vista de los bancos centrales, el e-euro aumentaría la eficiencia de los pagos, reduciría costes de intermediación y ofrecería un activo de reserva seguro directamente emitido por el BCE (sin riesgo de contraparte bancaria). Desde la perspectiva de los bancos comerciales y los reguladores de estabilidad financiera, un euro digital con libre acceso masivo podría provocar corridas bancarias digitales ultrarrápidas en situaciones de estrés: los depósitos migrarían instantáneamente del banco a la CBDC, amplificando exactamente el pánico que Diamond y Dybvig (Nobel 2022) modelizaron. El BCE propone un límite de tenencia por persona (~3.000 € en los borradores de 2024) para mitigar ese riesgo.

El riesgo climático entra en la agenda monetaria por dos canales. El riesgo físico —daños de fenómenos extremos sobre el balance de los bancos (hipotecas en zonas inundables, exposición al sector energético)— puede desestabilizar el sistema financiero. El riesgo de transición —la repricing abrupta de activos intensivos en carbono cuando se endurezca la regulación— amenaza la estabilidad de carteras corporativas. El BCE publicó en 2022 los resultados de su primer stress-test climático sistémico, que mostró que las entidades más expuestas al riesgo físico en Europa del Sur (España, Italia, Grecia) son también las que tienen menor margen de capital. La revisión estratégica de 2021 comprometió al BCE a incorporar el cambio climático en su análisis macroeconómico y en los criterios de elegibilidad de las compras de activos corporativos. Carney (2015), entonces gobernador del Banco de Inglaterra, fue el primero en hablar de la «tragedia del horizonte»: los mercados financieros no precian el riesgo climático porque sus horizontes de inversión son más cortos que los del cambio climático.

Dinero digital

Euro digital vs. e-CNY vs. digital pound vs. stablecoins privadas

Emisor Estado 2024 Característica clave
Euro digital BCEFase preparatoria 2023-25 · emisión 2026-27Límite tenencia ~3.000 € · complementario al efectivo
e-CNY (yuan digital) PBOC (China)Piloto avanzado · ~260 M usuariosTrazabilidad alta · uso en pagos minoristas
Digital pound Bank of EnglandFase de diseño · decisión política 2025-26Modelo intermediado vía bancos
Stablecoins privadas (USDT, USDC) Emisores privados~ 150 bn $ cap. (2024) · sometidas a MiCA en UERespaldo en activos del emisor · riesgo de contraparte
Las CBDC públicas se distinguen entre sí por el grado de privacidad, el modelo de distribución y los límites de tenencia; las stablecoins privadas operan fuera del balance del banco central y bajo MiCA en la UE. BCE (2024), PBOC (2024), Bank of England (2024), Reg. UE 2023/1114 (MiCA)

Conclusión

La política monetaria del BCE encarna la tensión fundamental entre reglas y discreción que Kydland y Prescott (1977, Nobel 2004) formalizaron: una institución con plena discreción genera sesgo inflacionario porque sus incentivos ex-post difieren de su compromiso ex-ante, mientras que las reglas excesivamente rígidas no pueden responder a shocks inesperados. La solución práctica —mandato de estabilidad de precios, independencia institucional (art. 130 TFUE) y comunicación forward guidance— intenta combinar lo mejor de ambos mundos.

El tema ha recorrido seis eixos: los objetivos y estructura del SEBC/Eurosistema —distinción entre ambos y sistema de rotación de votos en el Consejo de Gobierno—; los instrumentos convencionales (OMA, facilidades permanentes, coeficiente de reservas) y los no convencionales (QE/APP, PEPP, TLTRO, TPI); las reglas versus discreción con la regla de Taylor y el debate sobre independencia (Cukierman, Alesina-Summers) y sus límites democráticos y fiscales; el tipo neutral r* y la hipótesis del estancamiento secular (Summers 2013, Bernanke 2005), que explica la preferencia del BCE por el enfoque «meeting by meeting» ante la incertidumbre sobre r*; los canales de transmisión y sus límites en el ZLB; y los retos abiertos: euro digital, riesgo climático y geopolítica.

Los lligams con el temario son centrales: el Tema 21 establece los mecanismos de demanda que la política monetaria intenta estabilizar; el Tema 22 (política fiscal) es el complemento en la zona euro donde la política monetaria es única pero la fiscal sigue siendo nacional; el Tema 23 desarrolla la creación de dinero bancario que es el eslabón entre la base monetaria del BCE y la oferta monetaria amplia; y el Tema 26 (mercado de divisas) recoge el canal del tipo de cambio de la transmisión monetaria.

La frase-resum: la política monetaria actúa sobre la demanda con rezagos de 12-24 meses, lo que obliga a decidir hoy sobre una economía de mañana — de ahí la importancia de las expectativas y de la credibilidad del banco central como ancla nominal.

Bibliografía
  1. KYDLAND, F. y PRESCOTT, E. (1977): «Rules Rather Than Discretion», JPE (Nobel 2004).
  2. TAYLOR, J.B. (1993): «Discretion versus Policy Rules in Practice», CRCS.
  3. FRIEDMAN, M. (1968, Nobel 1976): «The Role of Monetary Policy», AER.
  4. LUCAS, R. (1972, Nobel 1995): expectativas racionales.
  5. BERNANKE, B. (2022 Nobel): financial accelerator y crisis.
  6. DRAGHI, M. (2012): «Whatever it takes», discurso Londres.
  7. LAGARDE, C. (2021): «ECB strategy review».
  8. BCE (2024): Monetary Policy Decisions y Economic Bulletin.
  9. BANCO DE ESPAÑA (2024): Informe Anual 2023.
  10. Tratado de Funcionamiento de la UE, arts. 127-133 (BCE).

Síntesis del tema

El one-pager de síntesis del tema, para repaso rápido.

Herramienta incluida en la suscripción.

Suscríbete · 20 €/mes

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre SEBC y Eurosistema?

El SEBC (Sistema Europeo de Bancos Centrales) agrupa al BCE y a los 27 bancos centrales nacionales de la UE, hayan adoptado el euro o no. El Eurosistema es el subconjunto operativo: el BCE más los 20 bancos centrales nacionales de la zona euro. Confundirlos es un error frecuente.

¿Qué problema describen Kydland y Prescott?

Kydland y Prescott (1977, Nobel 2004) formalizaron la inconsistencia temporal: la política óptima ex-ante puede no serlo ex-post, lo que genera sesgo inflacionario. La solución institucional es atar las manos del banco central mediante reglas creíbles: mandato explícito, independencia (art. 130 TFUE) e instrumentos transparentes.

¿Qué dice la regla de Taylor?

La regla de Taylor (1993) fija el tipo de interés óptimo en función de la desviación de la inflación respecto al objetivo y de la brecha de producción: i = r* + π + 0,5(π − π*) + 0,5(y − y*). No es una prescripción mecánica sino un punto de referencia.

¿Cuáles son los canales de transmisión monetaria?

Son cinco: el tipo de interés (afecta inversión y consumo duradero), el crédito bancario, el tipo de cambio (competitividad y precios importados), los precios de activos (efecto riqueza, q de Tobin) y las expectativas. En la zona euro la transmisión es heterogénea entre países del sur y del norte.