Tema 21
Demanda agregada. Consumo, ahorro, inversión. Multiplicador. Oferta agregada.
Introducción
El modelo Demanda Agregada – Oferta Agregada (DA-OA) es el marco fundamental de la macroeconomía a corto y medio plazo. Heredero directo de la revolución keynesiana de los años treinta, permite analizar cómo los shocks de demanda y oferta afectan al producto y a los precios y cómo responden la política fiscal y monetaria.
El modelo descansa sobre Keynes (1936) y la formalización IS-LM de Hicks (1937), posteriormente ampliada con expectativas y oferta variable. En este tema desarrollamos los componentes de la demanda (consumo, ahorro, inversión, gasto público y sector exterior), el multiplicador, la oferta agregada y la respuesta del equilibrio frente a shocks reales y nominales. La inflación 2021-2024 en España (pico del 10,8 % en julio de 2022, IPC armonizado) es un ejemplo paradigmático de shock combinado de oferta y demanda.
1. Demanda agregada: definición y componentes
1.1. Concepto y pendiente
La demanda agregada (DA) es la cantidad total de bienes y servicios que los agentes residentes y el resto del mundo desean comprar a cada nivel de precios, manteniendo lo demás constante. Identidad básica:
DA = C + I + G + (X − M).
La curva DA tiene pendiente negativa en el plano (Y, P) por tres razones: (1) efecto riqueza real (Pigou): un nivel de precios menor eleva el valor real de los activos nominales y estimula el consumo; (2) efecto tipo de interés (Keynes): a precios menores se necesita menos dinero, baja el tipo y crece la inversión; (3) efecto tipo de cambio real (Mundell-Fleming): precios interiores menores mejoran la competitividad y elevan X − M.
1.2. Consumo y ahorro: la función de consumo de Keynes
Keynes propuso una función de consumo que es la pieza más estable de la macro a corto plazo: C = c₀ + c · Yd, donde Yd es la renta disponible, c₀ el consumo autónomo y c la propensión marginal al consumo (PMC), con 0 menor que c menor que 1. En España la PMC ronda 0,80-0,85. La propensión media al consumo decrece con la renta. El ahorro: S = Yd − C = −c₀ + (1 − c)·Yd; la PMS es 1 − c.
Como la función keynesiana solo encajaba con datos a corto plazo, surgieron alternativas:
Ciclo vital (Modigliani 1954, Nobel 1985): el consumo se planifica para toda la vida; la renta sigue una U invertida (joven endeuda, adulto ahorra, mayor desahorra).
Renta permanente (Friedman 1957, Nobel 1976): el consumo depende de la renta esperada de largo plazo, no del shock corriente. Implica un multiplicador menor.
Hall (1978): bajo expectativas racionales, el consumo es un paseo aleatorio; sólo lo no anticipado mueve C. Empíricamente, la excess sensitivity (sensibilidad excesiva a la renta corriente) muestra restricciones de liquidez. Conviene matizar que la hipótesis de Hall no implica que el consumo sea impredecible, sino que sus variaciones responden únicamente a noticias genuinas: cambios en la renta permanente esperada, revisión de perspectivas de empleo o shocks de política fiscal no anticipados. En España, el coeficiente de sensibilidad al consumo supera el valor teórico bajo restricciones de liquidez (hogares sin acceso a crédito hipotecario en recesión), como documentó el Banco de España con datos de la Encuesta Financiera de las Familias (2022).
Teorías del consumo
Tres enfoques del consumo: Keynes, Modigliani y Friedman-Hall
| Autor / Año | Variable clave | PMC implícita | Implicación para el multiplicador |
|---|---|---|---|
| Keynes (1936) | Renta corriente disponible Yd | Alta y estable (~0,80-0,85) | Multiplicador elevado (~5 sin impuestos); el gasto público tiene impacto rápido |
| Modigliani (1954, Nobel 1985) | Riqueza de ciclo vital (patrimonio + renta futura esperada) | Baja a corto plazo; el stock de riqueza amortigua shocks de renta | Multiplicador reducido a corto; shocks de riqueza (bolsa, vivienda) impactan en C |
| Friedman (1957, Nobel 1976) | Renta permanente esperada (LP) | Muy baja ante shocks transitorios; alta ante cambios permanentes | Estímulos fiscales temporales tienen poco efecto; reformas estructurales más |
| Hall (1978) | Información nueva (shocks no anticipados) | Depende del grado de restricción de liquidez de los hogares | Política anticipada es neutral; solo lo sorpresivo mueve C |
1.3. Inversión
La inversión (formación bruta de capital fijo) es el componente más volátil de la DA: su variación interanual puede superar el ±20 % en recesión frente a variaciones del consumo raramente superiores al ±5 %. Sus determinantes clásicos se articulan en cuatro bloques:
Tipo de interés real vs. TIR esperada: una empresa invierte si la tasa interna de retorno del proyecto supera el coste de financiación real. La relación inversa entre inversión y tipo de interés es la base de la curva IS. Keynes (1936) denominó eficiencia marginal del capital a la TIR implícita del stock de capital que iguala el coste de oferta con el valor presente del rendimiento esperado. Las subidas de tipos del BCE de 2022-2023 (+450 pb en 14 meses) contrajeron la inversión en vivienda y en capital fijo de las pymes con más intensidad que los grandes grupos, al depender éstos principalmente de crédito bancario variable.
Animal spirits y expectativas: Keynes subrayó que en horizontes de incertidumbre profunda las decisiones de inversión no derivan de un cálculo actuarial sino de un estado de confianza convencionalmente compartido. Esta dimensión cualitativa la recoge hoy el indicador de clima empresarial PMI y las encuestas de inversión de la CE e INE.
Principio del acelerador: la inversión depende de la variación de la producción, no de su nivel. Si la demanda crece, la relación capital-producto deseada obliga a una inversión bruta positiva incluso sin que el stock de capital esté depreciado. Esto amplifica los ciclos: en expansión la inversión acelera más que el PIB; en contracción, cae antes y más.
Q de Tobin (1969, Nobel 1981): cociente entre el valor de mercado del capital instalado y su coste de reposición. Si Q es mayor que 1, el mercado valora el capital por encima de su coste y la empresa tiene incentivo a invertir; si Q es menor que 1, conviene más comprar empresas existentes que construir nueva capacidad. Es una síntesis elegante entre el enfoque financiero (valor bursátil) y el real (capacidad productiva).
Fiscalidad y política de oferta: amortizaciones aceleradas, deducciones en el IS, créditos fiscales a I+D y bonificaciones a la inversión verde (NextGenerationEU) desplazan la curva de inversión hacia la derecha. En España, la inversión empresarial muestra histéresis tras la crisis de 2008-2013 y se ha recuperado parcialmente en 2021-2024 impulsada por los fondos europeos de recuperación.
Determinantes de la inversión
Cuatro grandes determinantes de la inversión empresarial
1.4. Gasto público y sector exterior
G: variable de política, recoge el consumo final de las administraciones públicas (sueldos, bienes y servicios) e implícitamente la inversión pública. Se trata en el Tema 22. Conviene subrayar que G en el modelo macroeconómico no incluye las transferencias (pensiones, desempleo, IMV), que afectan a la DA solo indirectamente vía la renta disponible de los hogares; esta distinción es fuente frecuente de error en las oposiciones.
X − M: depende de la renta exterior (afecta a X), la renta interior (afecta a M), el tipo de cambio real y los precios relativos. La propensión marginal a importar reduce el multiplicador. España es una economía abierta con tasa de apertura cercana al 72 % del PIB. El superávit por cuenta corriente alcanzó el +3,6 % del PIB en 2023, una inversión estructural respecto al déficit máximo del −9,3 % de 2007.
En el debate sobre los efectos de la demanda exterior, Krugman (Nobel 2008) subrayó que la globalización ha hecho que los multiplicadores nacionales sean menores porque una fracción creciente del gasto de demanda «se filtra» hacia importaciones. Para España, la propensión marginal a importar se estima en torno a 0,28-0,32 (Banco de España 2022), lo que implica que aproximadamente 30 céntimos de cada euro de demanda adicional se destinan a importaciones en vez de a producción interior. Esta fuga limita la capacidad estabilizadora de la política fiscal sin coordinación europea, argumento que sustenta la propuesta de un presupuesto fiscal europeo anticíclico.
2. Multiplicador del gasto
2.1. Lógica y derivación
Un cambio del gasto autónomo (ΔI, ΔG, ΔX, Δc₀) genera una expansión amplificada de la renta. Mecanismo: el primer gasto se convierte en renta, una fracción c se reinyecta como consumo, y así sucesivamente en una progresión geométrica de razón c:
ΔY = ΔA · (1 + c + c² + c³ + …) = ΔA / (1 − c).
2.2. Multiplicador con sector público y exterior
Incorporando un tipo impositivo proporcional t y una propensión marginal a importar m, el multiplicador se reduce sustancialmente respecto al modelo simple:
2.2b. Valores numéricos y evidencia empírica
Con c = 0,80, t = 0,25 y m = 0,30, k ≈ 1,43. A diferencia del multiplicador keynesiano puro (k = 5 con c = 0,80), el valor realista para España es inferior a 2 y puede acercarse a la unidad. La tabla de sensibilidad ilustra cómo varía k ante diferentes combinaciones de parámetros:
c = 0,80 / t = 0,20 / m = 0,20 → k ≈ 1,79. c = 0,80 / t = 0,25 / m = 0,30 → k ≈ 1,43. c = 0,75 / t = 0,30 / m = 0,35 → k ≈ 1,21. c = 0,70 / t = 0,35 / m = 0,40 → k ≈ 1,06.
La realidad europea está mucho más cerca de estos valores que del multiplicador puro. Blanchard y Leigh (2013), analizando los ajustes fiscales de la zona euro en 2010-2013, documentaron que las previsiones del FMI infraestimaban sistemáticamente los multiplicadores en condiciones de trampa de liquidez (tipos en cero) y de sincronía de ajuste entre países. Estimaciones del Banco de España sitúan los multiplicadores españoles entre 0,5 y 1,5 según la naturaleza del gasto (inversión pública: ~1,2-1,5; transferencias: ~0,5-0,8; reducciones de impuestos: ~0,5-1,0) y la fase del ciclo. El multiplicador es mayor en recesión (recursos desempleados) y menor en expansión (efectos de desplazamiento).
Sensibilidad del multiplicador
k = 1 / [1 − c(1 − t) + m] · cuatro combinaciones realistas
| PMC (c) | Tipo impositivo (t) | Propensión a importar (m) | Multiplicador k | |
|---|---|---|---|---|
| Escenario A | 0,80 | 0,20 | 0,20 | ≈ 1,79 |
| Escenario B (referencia España) | 0,80 | 0,25 | 0,30 | ≈ 1,43 |
| Escenario C | 0,75 | 0,30 | 0,35 | ≈ 1,21 |
| Escenario D (economía muy abierta) | 0,70 | 0,35 | 0,40 | ≈ 1,06 |
2.3. Teorema del presupuesto equilibrado (Haavelmo 1945)
Un aumento de G financiado con un aumento equivalente de T no es neutro: el multiplicador del presupuesto equilibrado vale 1, porque G entra plenamente como demanda y T sólo afecta vía la PMC. Es un argumento clave para defender estímulos fiscales sin déficit.
3. Oferta agregada
3.1. Visiones clásicas y keynesianas
Clásicos (Say, Walras): oferta agregada vertical en el PIB potencial Y*. Los precios y salarios son flexibles; la economía siempre está en pleno empleo y la oferta crea su propia demanda (Ley de Say). La política fiscal expansiva sólo eleva precios.
Keynes (1936): con paro masivo y rigidez nominal, la oferta es plana hasta el pleno empleo; los aumentos de demanda elevan producción sin presión sobre precios. Este caso justificó las grandes políticas fiscales del New Deal.
Síntesis neoclásica-keynesiana (Hicks 1937, Samuelson): oferta con pendiente positiva en el corto plazo (rigideces) y vertical en el largo plazo. La política de demanda funciona temporalmente; en el largo plazo sólo importa la oferta.
Oferta agregada
Tres escuelas sobre la forma de la OA y la eficacia de la política de demanda
| Escuela / autores | Forma de la OA | ¿Política fiscal eficaz? | Ejemplo paradigmático |
|---|---|---|---|
| Clásica (Say, Walras, Marshall) | Vertical en Y* (pleno empleo permanente) | No: sólo eleva precios, expulsa inversión privada (crowding-out total) | Depresión 1873-1896: ajuste lento vía deflación, sin política activa |
| Keynesiana (Keynes 1936) | Horizontal hasta Y* (paro involuntario persistente) | Sí y plenamente: ΔG → ΔY sin presión sobre precios | New Deal 1933-1938; políticas anticíclicas COVID-19 (2020-2021) |
| Síntesis NK (Hicks 1937, Samuelson, nuevo keynesianismo) | Pendiente positiva a CP; vertical a LP | Sí a CP (rigideces nominales); neutral a LP (solo precios) | Zona euro 2009-2013: estímulos con eficacia parcial y heterogénea por país |
3.2. Curva de Phillips y expectativas
A.W. Phillips (1958) documentó empíricamente una relación inversa entre la tasa de variación de los salarios nominales y la tasa de desempleo en el Reino Unido durante 1861-1957. La interpretación macroeconómica estándar trasladó la relación a inflación de precios frente a paro: cuando la economía crece por encima del potencial y el desempleo cae, la presión salarial se traduce en inflación. La curva de Phillips fue rápidamente incorporada a los modelos de política estabilizadora como un menú de opciones: menor paro a costa de mayor inflación o viceversa.
Friedman (1968) y Phelps (1967, Nobel 2006) demolieron la estabilidad del menú al introducir las expectativas adaptativas. En equilibrio, los trabajadores y empresas negocian salarios en términos reales: si la inflación esperada sube, los salarios nominales suben en la misma proporción y la curva se desplaza hacia arriba. La consecuencia es que sólo existe trade-off a corto plazo, mientras las expectativas no se ajustan. A largo plazo, la curva de Phillips es vertical en la NAIRU (Non-Accelerating Inflation Rate of Unemployment), la tasa de paro natural coherente con inflación estable. Por debajo de la NAIRU, la inflación se acelera indefinidamente; por encima, se decelera. La NAIRU española se estima en torno al 10-12 % (INE/Banco de España), muy superior a la alemana (~3-4 %), reflejo de las rigideces del mercado laboral.
Lucas (1972, Nobel 1995) formalizó las expectativas racionales: si los agentes anticipan perfectamente la política, su efecto real desaparece incluso a corto plazo. La crítica de Lucas (1976) exige modelar los parámetros estructurales (preferencias, tecnología), no las correlaciones reducidas, porque éstas cambian con el régimen de política. Sargent y Sims (Nobel 2011) aportaron métodos empíricos (VAR estructurales) para identificar shocks sin imponer restricciones teóricas excesivas. Estas aportaciones explican por qué el BCE en 2022-2024 enfatizó la credibilidad y el anclaje de expectativas como mecanismo antiinflacionario: si los agentes creen en el objetivo del 2 %, los efectos de segunda ronda se limitan y la desinflación es menos costosa en términos de producto y empleo.
Phillips ampliada
Curva de Phillips: corto plazo (SRPC) y largo plazo (LRPC en NAIRU)
3.3. Oferta agregada moderna
En los modelos nuevos keynesianos (NKPC), la oferta a corto plazo depende del producto actual, del producto esperado y de las expectativas de inflación, con rigideces nominales à la Calvo. La pendiente positiva de OA en CP refleja salarios fijados ex-ante y precios que se ajustan parcialmente: las empresas fijan precios de forma escalonada (Calvo 1983) en lugar de hacerlo simultáneamente, lo que genera inercia inflacionaria. La curva de Phillips nuevo-keynesiana (NKPC) puede escribirse como: inflación actual = beta · inflación esperada + coeficiente · brecha de producto. Este marco es el núcleo de los modelos DSGE (Dynamic Stochastic General Equilibrium) que utilizan hoy el BCE y el Banco de España para proyecciones y análisis de política. La crisis de 2022-2024 puso en cuestión la estabilidad de los coeficientes de la NKPC: la inflación subió más de lo que predecían los modelos calibrados en el periodo de baja inflación 2000-2020, obligando a revisar el papel de las expectativas de largo plazo y de los shocks de oferta en el marco analítico estándar.
4. Equilibrio y shocks
4.1. Equilibrio macroeconómico
El equilibrio se da en el punto donde DA = OA. Combinado con el modelo IS-LM (mercado de bienes y mercado monetario, Tema 24), permite analizar conjuntamente políticas fiscal y monetaria. El equilibrio de corto plazo (E₀) puede coincidir o no con el producto potencial Y*: si el PIB efectivo está por debajo de Y*, existe una brecha de producción negativa (output gap negativo), que presiona a la baja los salarios y los precios hasta que la OA corto plazo se desplaza hacia la derecha y el equilibrio de largo plazo se restaura. Si está por encima de Y* (boom), la presión al alza de precios y salarios contrae la OA corto plazo hasta cerrar la brecha.
La velocidad de ese ajuste automático es el nudo de la controversia entre escuelas: los clásicos y los nuevos clásicos (Lucas, Prescott) consideran que el ajuste es rápido y que la política de demanda es innecesaria o contraproducente; los keynesianos y nuevos keynesianos argumentan que las rigideces de precios y salarios hacen el ajuste lento y costoso en términos de empleo, justificando la intervención pública. La experiencia de la zona euro en 2010-2013 — años de paro elevado y salarios nominales decrecientes en países periféricos sin recuperación del PIB— fue interpretada por Blanchard y Leigh (2013) como evidencia de que el ajuste automático no opera con la velocidad del modelo clásico cuando la política monetaria no puede acomodar (tipos en el límite inferior cero) y cuando la política fiscal es contractiva (ajustes de austeridad simultáneos en toda la zona). En esas condiciones, el multiplicador es mayor que uno y los costes del ajuste recaen sobre el producto.
4.2. Shocks
Shock de DA positivo (subida de G, baja de tipos, expansión exterior): crece producción y precios. Ejemplo: estímulo fiscal post-COVID en 2021.
Shock de DA negativo: caída del consumo, crisis financiera. Riesgo de recesión deflacionaria si la política monetaria no actúa. Eurozona 2009-2013.
Shock de OA positivo: mejora tecnológica, abaratamiento de la energía. Sube Y y bajan precios. Ejemplo: la recuperación tecnológica de los 90.
Shock de OA negativo: encarecimiento de las materias primas, disrupciones logísticas. Genera estanflación. Casos paradigmáticos: crisis del petróleo de 1973, choque energético de 2022 (gas natural), encarecimiento de alimentos y suministros tras la guerra de Ucrania. La inflación general española alcanzó el 10,8 % en julio de 2022, máximo desde 1985, y la subyacente superó el 7 % a comienzos de 2023.
El siguiente diagrama representa el modelo DA-OA en el plano (Y, P) y la lógica de los cuatro shocks. La curva DA tiene pendiente negativa (efectos riqueza, tipo de interés y tipo de cambio); la OA de corto plazo es creciente (rigideces nominales) y la de largo plazo es vertical en el producto potencial Y*.
Modelo DA-OA
Equilibrio DA-OA con OA de largo plazo vertical
Shock de demanda positivo: DA se desplaza a la derecha; en el corto plazo crecen Y y P; en el largo plazo, sólo P. Shock de oferta negativo: la OA corto plazo se desplaza a la izquierda; cae Y y suben P (estanflación), como ocurrió en 2022 en la zona euro.
Cruz keynesiana
Cruz keynesiana: Y = C + I + G + X − M
Conclusión
El modelo Demanda Agregada–Oferta Agregada es la columna vertebral de la macroeconomía a corto y medio plazo, y uno de los temas con mayor probabilidad de aparecer en el supòsit pràctic de las oposiciones a Economía. Su arquitectura combina la teoría keynesiana del consumo (Keynes 1936), las hipótesis del ciclo vital (Modigliani 1954, Nobel 1985) y de la renta permanente (Friedman 1957, Nobel 1976), la teoría de la inversión —acelerador, Q de Tobin (Tobin 1969, Nobel 1981), eficiencia marginal del capital— y la formalización IS-LM de Hicks (1937). La introducción de expectativas por Phelps (Nobel 2006), Lucas (Nobel 1995) y el programa nuevo keynesiano (Calvo, Rotemberg) ha añadido microfundamentos al modelo, dando lugar a la curva de Phillips nuevo-keynesiana (NKPC) que utilizan hoy los bancos centrales.
El tema ha estructurado el análisis en cuatro eixos: los componentes de la DA —consumo con sus tres teorías, inversión con sus cuatro determinantes, gasto público y sector exterior—; el multiplicador y su reducción al incorporar el tipo impositivo y la propensión a importar (de k = 5 a k ≈ 1,1 en valores realistas); las visiones sobre la OA —clásica vertical, keynesiana horizontal, síntesis NK con pendiente positiva a CP y vertical a LP—; y los shocks de demanda y oferta, con la estanflación de 2022-2023 como caso paradigmático contemporáneo.
Los lligams con el temario son múltiples: el Tema 20 proporciona los agregados (PIB, RPD) que alimentan las funciones de este tema; el Tema 22 profundiza en el multiplicador fiscal y en los estabilizadores automáticos; el Tema 24 completa el cuadro macroeconómico con el modelo IS-LM y la política monetaria del BCE; y los Temas 25 y 26 extienden el modelo a la economía abierta con el sector exterior y el tipo de cambio.
La frase-resum que el opositor debe poder repetir sin pensar: a corto plazo, los shocks de demanda mueven producción y precios; a largo plazo, la producción vuelve al potencial y solo quedan efectos sobre el nivel de precios — de ahí que la política macroeconómica se debata siempre entre el corto y el largo plazo.
- KEYNES, J.M. (1936): The General Theory of Employment, Interest and Money.
- HICKS, J.R. (1937): «Mr. Keynes and the Classics», Econometrica.
- MODIGLIANI, F. (1954): Life-Cycle Hypothesis (con Brumberg).
- FRIEDMAN, M. (1957): A Theory of the Consumption Function, Princeton (Nobel 1976).
- LUCAS, R. (1972, 1976): Critique y expectativas racionales (Nobel 1995).
- PHELPS, E. (1967, 2006 Nobel): NAIRU y curva de Phillips ampliada.
- SARGENT, T. y SIMS, C. (Nobel 2011): macro empírica y VAR.
- MANKIW, N.G. (2020): Macroeconomics, 11a ed.
- BLANCHARD, O. (2017): Macroeconomics.
- INE (2024): Contabilidad Nacional Trimestral.
Síntesis del tema
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