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Bloque B · Microeconomía

Tema 17

Desequilibrios del mercado. Bienes públicos. Externalidades. Pareto.

Introducción

Los teoremas del bienestar (Arrow-Debreu 1954) demuestran que la competencia perfecta es eficiente en el sentido de Pareto, pero bajo condiciones muy exigentes. Cuando no se cumplen, hablamos de fallos del mercado (market failures): bienes públicos, externalidades, información asimétrica, mercados incompletos y competencia imperfecta.

Estos fallos justifican la intervención del Estado (Tema 18). Pigou (1920) abrió el campo, Samuelson (1954) formalizó los bienes públicos, Coase (1960, Nobel 1991) propuso solución privada (derechos de propiedad), Akerlof, Spence y Stiglitz (Nobel 2001) fundaron la economía de la información, y Ostrom (Nobel 2009) documentó soluciones comunitarias a los recursos comunes. La crisis climática es la mayor externalidad de la historia (Stern 2006, IPCC 2023) y motiva el conjunto de políticas «Fit for 55» de la UE.

1. Óptimos paretianos y teoremas del bienestar

1.1. Óptimo de Pareto

Una asignación es Pareto-óptima si no se puede mejorar la situación de un agente sin empeorar la de otro. Concepto de Pareto (1906), que sustituyó la comparabilidad interpersonal utilitarista (Bentham) por un criterio más débil y ampliamente aceptado. Las tres condiciones simultáneas para el óptimo global son:

Eficiencia en el intercambio: las Relaciones Marginales de Sustitución (RMS) deben igualarse entre todos los consumidores. Si un consumidor valora el bien X en relación a Y de forma diferente a otro, existe un intercambio mutuamente beneficioso no realizado.

Eficiencia en la producción: las Relaciones Marginales de Sustitución Técnica (RMST) deben ser iguales entre empresas que usan los mismos factores. Si no lo son, es posible reasignar factores y aumentar la producción total con los mismos recursos.

Eficiencia en el «producto-mix»: la RMS de los consumidores debe igualar la Relación Marginal de Transformación (RMT) de la economía en su conjunto. Si los consumidores valoran marginalmente un bien más de lo que cuesta producirlo (en términos del otro bien), la sociedad ganaría produciendo más de ese bien.

El óptimo de Pareto no implica equidad: una asignación con un único individuo poseyendo todo puede ser Pareto-óptima si nadie más puede mejorar sin quitársela a él. Por eso el criterio de Pareto es necesario pero no suficiente para la justicia distributiva: debe combinarse con criterios normativos como el maximin de Rawls (1971) o el enfoque de capacidades de Sen (1985, Nobel 1998).

1.2. Teoremas del bienestar (Arrow-Debreu 1954)

1er teorema: todo equilibrio competitivo de Walras es Pareto-óptimo, bajo los supuestos de mercados completos, sin externalidades ni bienes públicos, con información perfecta y sin poder de mercado. Arrow (Nobel 1972) y Debreu (Nobel 1983) demostraron la existencia del equilibrio general y su eficiencia en una formulación matematicamente rigurosa (1954). El resultado es el fundamento teórico del laissez-faire: si se cumplen los supuestos, el mercado libre asigna de forma óptima sin necesidad de coordinación centralizada.

2º teorema: todo óptimo de Pareto puede alcanzarse como equilibrio competitivo con una redistribución inicial adecuada de dotaciones. Consecuencia política clave: la separación entre eficiencia (alcanzable por el mercado) y equidad (decisión política sobre dotaciones iniciales). El Estado puede corregir la distribución y dejar que el mercado asigne eficientemente. Esta separación es la base del argumento liberal a favor de la renta básica universal en lugar de intervenciones de precio.

Conviene señalar las hipótesis que hacen fallar los teoremas: externalidades (Pigou 1920), bienes públicos (Samuelson 1954), información asimétrica (Akerlof-Spence-Stiglitz, Nobel 2001), mercados incompletos y poder de mercado (Temas 15-16). En presencia de cualquiera de estos fallos, el mercado libre no alcanza el óptimo de Pareto, y la intervención correctiva está teóricamente justificada.

Arrow-Debreu (1954)

Los dos teoremas del bienestar

Enunciado Hipótesis necesarias Consecuencia política
1.er teorema Todo equilibrio competitivo de Walras es Pareto-óptimoMercados completos, sin externalidades ni bienes públicos, información perfecta, sin poder de mercadoFundamento del laissez-faire bajo condiciones ideales
2.º teorema Todo óptimo de Pareto se puede alcanzar como equilibrio competitivo con redistribución inicial adecuadaPosibilidad de transferencias suma-fija no distorsivasSeparación eficiencia (mercado) / equidad (política); base de la RBU
Cuando alguna hipótesis falla — externalidades, bienes públicos, asimetrías —, el primer teorema no se aplica y la intervención correctiva está justificada.

2. Bienes públicos

2.1. Definición (Samuelson 1954)

Un bien público tiene dos rasgos:

No rivalidad: el consumo de uno no reduce la disponibilidad para los demás.

No exclusión: no se puede impedir el consumo a quien no paga.

Ejemplos: defensa nacional, alumbrado público, conocimiento básico, aire limpio, faros marítimos, vacunación de rebaño.

2.2. El problema del free rider

Los consumidores no tienen incentivo a revelar su disposición a pagar, lo que produce subproducción por el mercado. Solución: provisión pública financiada con impuestos, o mecanismos de revelación (Clarke-Groves, subastas Vickrey-Clarke-Groves).

El bien público puro (condición de Samuelson) se ofrece eficientemente cuando la suma de las disposiciones marginales a pagar de todos los consumidores iguala el coste marginal de provisión: suma de RMS igual a RMT.

Demanda agregada de un bien público (suma vertical)

Q (bien público)disp. marginal a pagarD_AD_BD = D_A + D_BCMgQ*P_AP_B

En Q* la suma vertical de las disposiciones marginales (P_A + P_B) iguala CMg.

A diferencia de un bien privado (suma horizontal de demandas), un bien público se agrega verticalmente: todos los consumidores consumen la misma Q simultáneamente, y la condición de eficiencia exige que la suma de lo que cada uno está dispuesto a pagar marginalmente iguale al coste marginal de provisión.

2.3. Tipología (Ostrom 1990, Nobel 2009)

Clasificación cruzada rivalidad por excluibilidad:

• Bien privado (rival más excluyente): pan, ropa.

• Bien público puro (no rival más no excluyente): defensa.

• Bien de club (no rival más excluyente): Netflix, peajes, paquetes de software con licencia.

• Bien común o common-pool (rival más no excluyente): pesquerías, acuíferos, atmósfera. Sometidos a la tragedia de los bienes comunales (Hardin 1968) salvo que existan reglas comunitarias eficaces (Ostrom 1990: 8 principios de gobernanza colectiva, ejemplos del Tribunal de las Aguas de València o de los regadíos de Filipinas).

La categoría de bien de club fue formalizada por James Buchanan (1965, «An Economic Theory of Clubs», Economica, Nobel 1986). Buchanan observó que entre el bien público puro (totalmente no rival y no excluyente) y el bien privado (totalmente rival y excluyente) existe una clase intermedia cuya característica definitoria es que la exclusión es tecnológicamente posible y el bien tiene capacidad limitada: por encima de cierto número de usuarios, comienza la congestión, y el bien deja de ser perfectamente no rival. La dimensión óptima del club es aquella que equilibra el coste de provisión por miembro con el beneficio marginal de incorporar un nuevo miembro, neto del efecto congestión que este genera sobre los ya presentes. En términos del modelo: el club óptimo maximiza la utilidad de cada miembro eligiendo simultáneamente la cantidad del bien y el tamaño del club. Los carriles de peaje (autopistas, Madrid Río, carriles BUS-VAO) son el ejemplo canónico: la carretera no se desgasta por el uso de un vehículo adicional (no rivalidad) pero se congestiona cuando el volumen supera la capacidad (rivalidad progresiva), y la tarifa de peaje actúa como mecanismo de exclusión que mantiene el nivel de congestión dentro del umbral tolerable. Los servicios de streaming (Netflix, Spotify, Disney+) son el ejemplo digital: la carga de un usuario adicional es prácticamente cero (no rivalidad tecnológica), la exclusión es perfecta mediante contraseña y pago, y el sharing de contraseñas fue durante años la principal violación del mecanismo de exclusión del club antes de que la plataforma lo corrigiese en 2023.

Ostrom (Nobel 2009) · Samuelson (1954)

Tipología de bienes: rivalidad × excluibilidad

Tipología de bienes: rivalidad × excluibilidad Rival No rival Rivalidad No excluible Excluible Excluibilidad Bien común (common-pool) Rival + No excluible Pesquerías, acuíferos, atmósfera Tragedia de los comunes (Hardin 1968) Bien privado Rival + Excluible Pan, ropa, coche El mercado asigna eficientemente Bien público puro No rival + No excluible Defensa, alumbrado público Free rider → provisión pública Bien de club No rival + Excluible Netflix, peaje, software con licencia Exclusión posible sin rivalidad
Cuadrantes TL=bien común, TR=bien privado, BL=bien público puro, BR=bien de club. El bien común es el más frágil: requiere Coase, regulación pública u Ostrom.

3. Externalidades

3.1. Concepto (Pigou 1920)

Efectos de una actividad económica sobre terceros sin compensación monetaria. Divergencia entre coste o beneficio privado y social.

Negativas: contaminación, ruido, humo del tabaco, atascos, emisiones de CO₂.

Positivas: educación, vacunación, I+D, apicultura, conservación del paisaje.

Resultado: el mercado produce demasiadas externalidades negativas y demasiado pocas positivas. La internalización requiere intervención (impuestos, subvenciones, regulación) o asignación clara de derechos (Coase).

El caso de la educación es paradigmático: cada año adicional de escolarización aumenta no sólo el salario individual sino también la productividad de los compañeros de trabajo, la salud pública y la participación democrática (Lucas 1988, Acemoglu-Angrist 2000). Por eso el mercado, dejado a su suerte, infrainvertiría en formación: la subvención pública a la educación es la respuesta pigouviana clásica a una externalidad positiva.

Un campo especialmente relevante de las externalidades positivas es la innovación y el conocimiento. Kenneth Arrow (1962, «Economic Welfare and the Allocation of Resources for Invention», en The Rate and Direction of Inventive Activity) identificó tres características del conocimiento como activo económico que lo alejan del bien privado estándar: indivisibilidad (el conocimiento no se desgasta al compartirse), apropiabilidad imperfecta (no puede protegerse completamente mediante patentes; la imitación y la difusión son inevitables) e incertidumbre irreducible (el resultado de la inversión en I+D es incierto). De estas tres características se deriva que el mercado invierte menos en conocimiento básico de lo que es socialmente óptimo: quien financia la investigación no puede apropiar todos los beneficios que produce, y por tanto el retorno privado es inferior al social. Este hallazgo de Arrow es el fundamento microeconómico de los subsidios públicos a la I+D, de las patentes como incentivo temporal y de las universidades públicas como productoras de conocimiento básico no apropiable.

Paul Romer (Nobel 2018, «Endogenous Technological Change», JPE 1990) formalizó estas ideas en el modelo de crecimiento endógeno: en lugar de tratar la tecnología como un factor exógeno (como hacía Solow, Tema 23), Romer modeliza la creación de nuevo conocimiento como resultado de decisiones de inversión de empresas y gobiernos. En su modelo, el conocimiento tiene dos propiedades: es no rival (varias empresas pueden usar la misma idea simultáneamente sin que se desgaste) pero es parcialmente excluible (las patentes y el secreto industrial permiten cierta apropiabilidad). La no rivalidad implica rendimientos crecientes a escala a nivel social — cuanto mayor el stock de conocimiento acumulado, mayor la productividad de las nuevas ideas —, lo que genera crecimiento sostenido sin convergencia al estado estacionario de Solow. La implicación de política es contundente: los mercados con libre competencia invierten menos en I+D de lo que el óptimo social requiere, y la intervención pública —subvenciones, contratos públicos de I+D, universidades, agencias tipo DARPA o ISCIII— es estructuralmente necesaria para aproximarse al óptimo. En España, los PERTE de Salud (PERTE Salud de Vanguardia, 2022) y los PERTE de economía circular y agroalimentario aplican exactamente esta lógica: son subsidios públicos orientados a generar externalidades positivas de innovación en sectores donde el retorno social supera al privado.

Conviene matizar la distinción entre externalidades de producción y de consumo, y entre pecuniarias y tecnológicas. Las externalidades pecuniarias (variaciones de precio de mercado que afectan a terceros) no justifican intervención en sí mismas porque se transmiten a través de mecanismos de mercado: si una nueva empresa entra en un sector y baja el precio, los compradores ganan y los productores existentes pierden, pero el resultado es eficiente. Las externalidades tecnológicas (efectos que no pasan por precios de mercado) son las que justifican corrección. La distinción es relevante en la práctica regulatoria: el impuesto sobre emisiones de CO₂ corrige una externalidad tecnológica (el precio del carbono no refleja el daño climático); en cambio, una empresa que sube su precio porque un rival sale del mercado no genera externalidad tecnológica. Buchanan y Stubblebine (1962) introdujeron la noción de externalidad inframarginal (que no afecta a las decisiones en el margen) y extramarginal (que sí afecta y justifica intervención), una precisión analítica que hoy reaparece en el debate sobre los efectos de los datos y el algoritmo en las plataformas digitales.

3.2. Soluciones pigouvianas

Impuesto Pigou: sobre actividades con externalidades negativas, equivalente al daño marginal. Hace que el agente internalice el coste social. Ejemplos: impuesto CO₂, ETS-UE, impuesto sobre bebidas azucaradas, tasa de matriculación según emisiones (España).

Subvenciones: por externalidades positivas (becas, I+D, vacunación, instalaciones de autoconsumo solar).

Regulación: límites de emisiones, estándares técnicos, prohibición o veto.

3.3. Teorema de Coase (1960)

Ronald Coase (Nobel 1991): si los derechos de propiedad están bien definidos y los costes de transacción son bajos, las partes negocian privadamente el óptimo, independientemente de quién tenga los derechos.

Bases de los mercados de derechos de emisión (Emissions Trading System UE, 2005; precio CO₂ en torno a 70-90 €/t en 2024). El cap-and-trade asigna un techo agregado y permite el comercio de permisos.

Limitaciones: muchos agentes afectados, costes de transacción altos, problemas de información, distribución de derechos políticamente sensible.

Impuesto Pigou = CMg Social - CMg Privado
Internalización de la externalidad (daño marginal externo)

Externalidad negativa e impuesto pigouviano

Q€/uD = BMg socialCMg privado (S)CMg socialDWLE privadoE socialτimpuesto PigouQ_privQ_soc

El impuesto τ desplaza al agente hacia el óptimo social Q_soc.

4. Información asimétrica (Akerlof-Spence-Stiglitz, Nobel 2001)

4.1. Selección adversa (Akerlof 1970)

Akerlof (Nobel 2001): «The Market for Lemons». Si los vendedores saben más que los compradores (coches usados), los compradores forman un precio promedio que expulsa a los productos buenos y deja solo los malos. El mercado se erosiona.

Soluciones: señalización (Spence 1973: títulos académicos, garantías), screening (Stiglitz 1976: pólizas con franquicias diseñadas para que cada tipo escoja su contrato), intermediarios, certificaciones independientes, reputación.

Aplicaciones: mercado de seguros (riesgo no observable), mercado laboral (productividad innata), mercado bancario (calidad crediticia), mercado del crédito (Stiglitz-Weiss 1981 sobre racionamiento).

4.2. Riesgo moral (moral hazard)

Tras contratar, una parte modifica su comportamiento en perjuicio de la otra. Ejemplos: el asegurado conduce con menos cuidado; el banco rescatado asume más riesgo (too-big-to-fail). Soluciones: franquicias, copagos, monitorización, contratos con incentivos por desempeño (problema principal-agente).

Akerlof · Spence · Stiglitz (Nobel 2001)

Cadena de la información asimétrica: problema y solución

Cadena de la información asimétrica: problema y solución ASIMETRÍA DE INFORMACIÓN vendedor sabe más que comprador Selección adversa Akerlof 1970 (limones) Riesgo moral comportamiento post-contrato Señalización Spence 1973 (títulos) Screening Stiglitz 1976 (franquicias) Principal-Agente contratos con incentivos Regulación / certificación CNMV, AESAN, ratings
La asimetría no implica fallo inevitable: señalización y screening son mecanismos privados que pueden restaurar la eficiencia sin intervención pública directa.

5. Eficiencia versus equidad

Disyuntiva (Okun 1975)

Arthur Okun: «Equality and Efficiency: The Big Tradeoff». La redistribución tiene un coste en eficiencia (incentivos, efecto cubo con pérdidas). Pero la equidad tiene valor ético intrínseco (Rawls 1971: velo de ignorancia, principio del maximin) e instrumental (cohesión social, crecimiento inclusivo).

Enfoques posteriores: Sen (1985, Nobel 1998): capabilities, más allá de la renta; lo que importa son las libertades reales para hacer y ser. Medidas: IDH (PNUD 1990), coeficiente Gini, índice de Palma. La Comisión Stiglitz-Sen-Fitoussi (2009) consolidó el «Beyond GDP» en la agenda de Eurostat y OCDE.

El debate eficiencia-equidad tiene un capítulo renovado en la economía del bienestar contemporánea. Dworkin (1981) y Cohen (1989) cuestionaron el enfoque de Rawls desde la filosofía política, proponiendo criterios de igualdad de recursos y de oportunidades en lugar de igualdad de bienestar. La economía normativa moderna, representada por Fleurbaey y Maniquet (2011), ha integrado estas perspectivas en modelos formales que permiten comparar distribuciones bajo distintos principios éticos. Para la política pública, la implicación práctica es que la elección del índice de desigualdad a minimizar (Gini, Atkinson, Palma, AROPE) no es neutral: cada índice incorpora un juicio implícito sobre qué tramo de la distribución importa más. El índice de Palma (renta del 10 % superior dividida por renta del 40 % inferior), promovido por Palma (2011) y adoptado por la Agenda 2030 ODS, privilegia los extremos y es más sensible a las rentas muy altas que el Gini. Esta selección metodológica afecta directamente a las evaluaciones de impacto de políticas redistributivas como el IMV o las reformas del IRPF.

6. Cambio climático: la mayor externalidad

Stern (2006), IPCC (2023) y la respuesta UE

El Stern Review (2006) calificó el cambio climático como «el mayor fallo del mercado de la historia». El IPCC AR6 (2023) confirma que las emisiones humanas han aumentado la temperatura global aproximadamente 1,1 °C respecto a la era preindustrial; mantenerse por debajo de 1,5 °C exige reducir emisiones cerca del 43 % para 2030.

Respuestas regulatorias: Acuerdo de París (2015), Ley Europea del Clima (2021) con objetivo neutralidad 2050, paquete Fit for 55, CBAM (mecanismo de ajuste en frontera, 2023), Ley Climática española (Ley 7/2021). El precio del CO₂ en el ETS-UE alcanzó máximos de 100 €/t en 2023 y se ha estabilizado por debajo en 2024.

Cronología climática

Respuesta global al cambio climático

Respuesta global al cambio climático 1992 Cumbre de Río (CMNUCC) 1997 Protocolo de Kyoto 2005 ETS-UE entra en vigor 2006 Stern Review 2015 Acuerdo de París 2021 Ley Europea del Clima 2023 IPCC AR6 · CBAM
De Río al CBAM: tres décadas de instrumentos para internalizar la mayor externalidad de la historia.

La economía del cambio climático ilustra con especial claridad las tensiones entre los tres instrumentos de corrección de externalidades: el impuesto pigouviano, el sistema de permisos (Coase-ETS) y la regulación directa. El impuesto sobre el carbono tiene la ventaja de la transparencia: el agente conoce el coste exacto de sus emisiones y puede optimizar. El ETS tiene la ventaja de garantizar un techo de emisiones (la cantidad total de permisos fija el máximo); el precio del CO₂ fluctúa según oferta y demanda de permisos, lo que puede generar incertidumbre para las decisiones de inversión a largo plazo. La regulación directa (norma EURO-7 de emisiones vehiculares, prohibición de calderas de gas a partir de 2026 en nuevas construcciones bajo la directiva UE) ofrece mayor certeza tecnológica pero menor flexibilidad de adaptación. En la práctica, la UE ha adoptado los tres instrumentos simultáneamente: ETS para sectores intensivos en energía y aviación, CBAM (mecanismo de ajuste en frontera arancelario desde 2026) para evitar la fuga de carbono y directivas sectoriales para edificación, transporte y agricultura. La coexistencia de estos instrumentos puede generar solapamientos e interacciones complejas: si el ETS ya pone precio al carbono, una regulación adicional de eficiencia de coches reduce la demanda de permisos ETS y baja su precio, reduciendo el incentivo para reducir emisiones en otros sectores. Weitzman (1974) demostró que la elección entre precio (impuesto) y cantidad (ETS) depende de la incertidumbre relativa sobre el coste marginal de abatimiento (que favorece el precio) y la incertidumbre sobre el daño marginal de las emisiones (que favorece la cantidad cuando el daño tiene umbrales no lineales). El cambio climático, con sus potenciales puntos de no retorno (tipping points), inclina la balanza hacia sistemas de cantidad con techos estrictos.

Conclusión

La tesis central de este tema es que los fallos del mercado no son accidentes ni aberraciones: son consecuencias predecibles de las propias propiedades formales de la eficiencia paretiana cuando los supuestos que la fundamentan no se cumplen. Cada fallo tiene una anatomía precisa: el bien público falla porque la no exclusión impide revelar la disposición a pagar; la externalidad falla porque el precio de mercado no incorpora el coste o beneficio de terceros; la información asimétrica falla porque el contrato no puede escribir lo que no se observa; el poder de mercado falla porque P mayor que CMg implica que hay transacciones mutuamente beneficiosas que no se realizan. Identificar el mecanismo concreto del fallo es prerequisito para diseñar la respuesta correcta.

El tema recorre cuatro grandes bloques. El primero son los óptimos paretianos y los dos teoremas del bienestar (Arrow-Debreu 1954): las tres condiciones de eficiencia global (intercambio, producción, product-mix) y las hipótesis cuya quiebra genera fallo. El segundo bloque son los bienes públicos: definición (Samuelson 1954), free rider, condición de eficiencia (suma vertical de disposiciones a pagar = CMg), tipología cruzada (Ostrom 1990), y la tragedia de los comunes con sus soluciones comunitarias. El tercer bloque son las externalidades: concepto, tipología, corrección pigouviana (impuesto = daño marginal externo), solución de Coase (derechos de propiedad, mercado de emisiones ETS-UE), y la mayor externalidad de la historia (cambio climático, Stern 2006, IPCC 2023). El cuarto bloque es la información asimétrica: selección adversa (Akerlof 1970, limones), señalización (Spence 1973), screening (Stiglitz 1976), riesgo moral y el problema principal-agente.

Los vínculos con el temario son constitutivos. Los fallos de mercado fundamentan directamente la función asignativa del Estado (Tema 18, Musgrave 1959): cada fallo tiene su instrumento preferido (impuesto Pigou para externalidades, provisión pública para bienes públicos, regulación de la información para asimetrías, política de competencia para poder de mercado). El criterio de Pareto frente a los criterios redistributivos (Rawls, Sen) anticipa el debate eficiencia-equidad del Tema 19. El cambio climático como externalidad negativa global conecta con la política ambiental del Tema 18 (Green Deal, ETS-UE, CBAM) y con las relaciones internacionales (Acuerdo de París, Tema 26).

La idea-clave para el opositor: el concepto de «fallo del mercado» no es una crítica ideológica al mercado, sino un resultado analítico preciso: el mercado falla cuando la condición P = CMg social no se cumple por razones estructurales (bienes públicos, externalidades, asimetrías informacionales, poder de mercado). La política pública óptima es la que corrige el fallo con el mínimo coste propio — el balance entre los fallos del mercado y los fallos del Estado es el tema permanente de la economía pública.

Bibliografía
  1. PIGOU, A.C. (1920): The Economics of Welfare.
  2. SAMUELSON, P. (1954): «The Pure Theory of Public Expenditure», RES.
  3. ARROW, K. (1951): Social Choice and Individual Values (Nobel 1972).
  4. COASE, R. (1960): «The Problem of Social Cost», JLE (Nobel 1991).
  5. HARDIN, G. (1968): «The Tragedy of the Commons», Science.
  6. AKERLOF, G. (1970): «The Market for Lemons», QJE (Nobel 2001).
  7. RAWLS, J. (1971): A Theory of Justice.
  8. SPENCE, M. (1973): «Job Market Signaling», QJE (Nobel 2001).
  9. STIGLITZ, J. (1976, Nobel 2001): screening y selección adversa.
  10. OKUN, A. (1975): Equality and Efficiency.
  11. SEN, A. (1985): Commodities and Capabilities (Nobel 1998).
  12. OSTROM, E. (1990): Governing the Commons (Nobel 2009).
  13. STERN, N. (2006): The Stern Review on the Economics of Climate Change.
  14. IPCC (2023): AR6 Synthesis Report.

Síntesis del tema

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Preguntas frecuentes

¿Qué es una asignación Pareto-óptima?

Aquella en que no se puede mejorar la situación de un agente sin empeorar la de otro (Pareto 1906). Exige tres condiciones simultáneas: eficiencia en el intercambio (RMS iguales), en la producción (RMST iguales) y en el product-mix (RMS = RMT). No implica equidad.

¿Qué rasgos definen un bien público?

La no rivalidad (el consumo de uno no reduce la disponibilidad para los demás) y la no exclusión (no se puede impedir el consumo a quien no paga), como la defensa o el alumbrado. Generan el problema del free rider, que justifica la provisión pública financiada con impuestos.

¿Cómo se corrige una externalidad?

Una externalidad es un efecto sobre terceros sin compensación. El impuesto pigouviano iguala el daño marginal externo (CMg social − CMg privado); las subvenciones fomentan las positivas. Coase (1960) muestra que con derechos bien definidos y bajos costes de transacción las partes negocian el óptimo (mercados de emisiones ETS).

¿Qué es la selección adversa y cómo se resuelve?

Akerlof (1970), «The Market for Lemons»: si el vendedor sabe más que el comprador, el precio promedio expulsa los buenos productos y deja los malos, erosionando el mercado. Soluciones: señalización (Spence 1973: títulos, garantías), screening (Stiglitz 1976: franquicias), certificaciones y reputación.