Tema 2
Métodos en Economía. Positiva y normativa.
Introducción
¿Cómo produce la Economía conocimiento válido sobre la realidad? Este tema examina los métodos científicos aplicados a la disciplina económica, la distinción fundamental entre economía positiva (qué es) y normativa (qué debería ser), el papel de los juicios de valor, los avances de las últimas décadas en métodos empíricos —experimentos, RCT, inferencia causal— y las razones por las que los economistas, aun compartiendo método, discrepan en las conclusiones de política. Es un tema relativamente abstracto, pero clave para construir una respuesta sólida en cualquier prueba oral del cuerpo.
1. El método científico aplicado a la Economía
1.1. Fases del método
El método hipotético-deductivo, dominante en Economía, se articula en cinco fases que forman un ciclo iterativo. La primera es la observación de la realidad y de los hechos relevantes: el economista registra regularidades —por ejemplo, que en la mayoría de los mercados la demanda cae cuando sube el precio— y delimita el fenómeno que quiere explicar. Esta fase depende crucialmente de la disponibilidad de datos y del marco teórico previo que orienta la mirada: el economista no observa en el vacío, sino desde una tradición disciplinar (Marshall, Keynes, la econometría moderna).
La segunda fase es la formulación de hipótesis explicativas, articuladas en un modelo. Las hipótesis son enunciados condicionales sobre el comportamiento de los agentes o las variables (“si sube el salario mínimo, el empleo de los trabajadores de baja cualificación cae”). El modelo incorpora supuestos simplificadores explícitos (ceteris paribus, racionalidad, información perfecta) que hacen el análisis manejable a costa de alejarse de la realidad.
La tercera fase es la deducción de implicaciones contrastables: a partir del modelo y sus supuestos se derivan predicciones que, en principio, podrían ser refutadas por la evidencia. Cuanto más precisas y arriesgadas las predicciones, mayor el poder discriminante del test. Una hipótesis que predice “el empleo caerá entre el 0,5 % y el 1,5 % por cada 10 % de aumento del salario mínimo” es más contrastable que “el empleo variará negativamente”.
La cuarta fase es la contrastación empírica con datos mediante estadística descriptiva, econometría (OLS, diferencias en diferencias, variables instrumentales, regresión discontinua), análisis de series temporales o experimentos controlados. Es la fase que más ha evolucionado: la “credibility revolution” de Angrist y Pischke (2009) impuso estándares de identificación causal que exigen demostrar que la correlación observada no es artefacto de variables omitidas. La quinta y última es la aceptación provisional o refutación: la hipótesis se acepta provisionalmente si resiste los tests disponibles, nunca de manera definitiva. El proceso es iterativo: una hipótesis refutada estimula reformulaciones, mejores datos y diseños más robustos. La acumulación de resultados replicados consolida programas de investigación (Lakatos 1970).
1.2. Popper (1934) y la falsabilidad
Karl Popper, en La lógica de la investigación científica (1934), propuso que una teoría es científica si es falsable: debe formular predicciones que puedan ser refutadas por la evidencia. Las teorías nunca se “verifican” definitivamente, solo resisten más o menos intentos de falsación. La asimetría es esencial: ningún número de cisnes blancos confirma “todos los cisnes son blancos”, pero un único cisne negro la falsa.
Popper criticó como pseudociencias el psicoanálisis y el marxismo —según él, capaces de explicar cualquier resultado a posteriori—. La crítica se ha aplicado también a versiones muy generales de modelos económicos cuyos parámetros se reajustan para encajar con los datos sin riesgo real de refutación.
1.3. Kuhn y Lakatos: matices al falsacionismo
Thomas Kuhn (1962, La estructura de las revoluciones científicas) introdujo la idea de “paradigma”: las ciencias avanzan por ciencia normal dentro de un paradigma dominante hasta que las anomalías acumuladas provocan una revolución científica. En Economía, la revolución keynesiana (1936) y la respuesta monetarista-nuevoclásica de los años 70 se han descrito como cambios de paradigma.
Imre Lakatos (1970) habló de “programas de investigación científica” con un núcleo duro protegido por hipótesis auxiliares. Más realista que el falsacionismo ingenuo para describir la práctica investigadora cotidiana. En Economía, el programa neoclásico (núcleo: maximización racional bajo restricción) ha protegido su núcleo duro durante décadas frente a anomalías comportamentales, incorporando en cambio hipótesis auxiliares sobre racionalidad acotada e información imperfecta. La economía conductual representa finalmente un cambio más profundo en el núcleo mismo.
Filosofía de la ciencia aplicada a Economía
Popper, Kuhn y Lakatos — tres visiones del progreso científico
| Idea clave | Metáfora / Concepto central | Aplicación a Economía | |
|---|---|---|---|
| Popper (1934) | Falsabilidad: una teoría es científica si puede ser refutada | "Cisne negro": un solo caso contrario basta | El modelo IS-LM hace predicciones contrastables sobre política fiscal |
| Kuhn (1962) | Ciencia normal dentro de un paradigma; crisis → revolución | "Cambio de paradigma" | La revolución keynesiana (1936) como paradigma dominante 1945-70; su crisis en los 70 |
| Lakatos (1970) | Programas de investigación con núcleo duro e hipótesis auxiliares | "Cinturón protector" que absorbe anomalías | La teoría neoclásica protege el núcleo (maximización) ajustando hipótesis auxiliares (info asimétrica, racionalidad acotada) |
Método hipotético-deductivo
Cinco fases iterativas — de la observación a la refutación
2. Método inductivo y deductivo
2.1. Inducción
Razonamiento de los casos particulares a la ley general. Ejemplo: observar que en muchos mercados el precio y la cantidad demandada se mueven en sentidos opuestos lleva a postular la ley general de la demanda. Es el método clásico del empirismo inglés (Bacon, Hume).
Crítica clásica de Hume: la inducción no es lógicamente válida (el pasado no garantiza el futuro). Solo aporta conocimiento probabilístico, no necesario.
2.2. Deducción
Razonamiento desde axiomas o principios generales hasta conclusiones particulares. Ejemplo: si suponemos que el consumidor maximiza una función de utilidad cóncava sujeta a una restricción presupuestaria, podemos deducir que un aumento del precio reduce la cantidad demandada (ley de la demanda).
La deducción es la base de la Economía neoclásica formalizada (Walras, Pareto, Arrow-Debreu) y de toda la teoría microeconómica moderna. Riesgo: salir de la realidad si los supuestos son falsos. La validez lógica del razonamiento no garantiza la verdad de las conclusiones, que depende de la verdad de las premisas.
2.3. Método hipotético-deductivo
Síntesis dominante: las hipótesis se formulan deductivamente desde una teoría y se contrastan inductivamente con datos empíricos. Es el método de la Economía empírica actual. Las herramientas son: la estadística descriptiva, la econometría (regresión, variables instrumentales, diferencias en diferencias, regresión discontinua), el análisis bayesiano y los experimentos controlados.
En las dos últimas décadas, la “credibility revolution” (Angrist y Pischke 2009) ha elevado sustancialmente el estándar empírico: se exige identificación causal creíble, no solo correlaciones. La American Economic Association exige desde 2019 código y datos replicables.
Tres vías metodológicas
Inducción, deducción e hipotético-deductivo — comparativa
| Inducción | Deducción | Hipotético-deductivo | |
|---|---|---|---|
| Dirección | Casos particulares → ley general | Axiomas generales → consecuencias particulares | Hipótesis deducida → contrastación inductiva |
| Tradición filosófica | Empirismo (Bacon, Hume) | Racionalismo (Descartes, Walras) | Popper (1934), Hempel |
| Riesgo | No garantiza el futuro (crítica de Hume) | Salir de la realidad si los supuestos son falsos | Reformulaciones ad hoc protegiendo el núcleo |
| Aplicación típica en Economía | Estadística descriptiva, series temporales | Microeconomía formalizada (Arrow-Debreu) | Econometría moderna y RCT |
3. Economía positiva y normativa
3.1. Distinción conceptual
Economía positiva: analiza cómo son las cosas. Sus enunciados son contrastables empíricamente y, en principio, refutables. Ejemplo: “si sube el salario mínimo un 10 %, el empleo en sectores afectados varía un X %”. Se puede medir y discutir con datos.
Economía normativa: prescribe cómo deberían ser las cosas. Implica juicios de valor sobre objetivos sociales (equidad, libertad, seguridad). Ejemplo: “se debe subir el salario mínimo para reducir desigualdad”. El enunciado mezcla un juicio empírico (la subida reduce desigualdad) y un juicio valorativo (la desigualdad debe reducirse).
La distinción fue propuesta por John Neville Keynes (1891, padre de J.M. Keynes) en The Scope and Method of Political Economy, recogiendo a su vez ideas de Senior y Cairnes. Es uno de los conceptos metodológicos más exigidos en oposiciones.
3.2. Friedman (1953) y la metodología positiva
Milton Friedman, en Essays in Positive Economics (1953), defendió la superioridad metodológica de la Economía positiva y sostuvo, en su tesis más controvertida, que el realismo de los supuestos no importa: lo único relevante es la capacidad predictiva del modelo. La analogía famosa es la del jugador de billar que se comporta “como si” calculara las trayectorias con física newtoniana.
Posición criticada por Samuelson (1963), quien defendió el realismo descriptivo. La discusión sigue abierta: la economía conductual contemporánea (Thaler) ha documentado cómo supuestos irreales sobre racionalidad llevan a predicciones erróneas en muchos contextos.
3.3. Juicios de valor en la práctica
A pesar de la distinción analítica, en la práctica es difícil separar positivo y normativo: la selección de temas de investigación, de variables relevantes y la interpretación de los resultados siempre involucran valores. Gunnar Myrdal (1944, An American Dilemma; Nobel 1974) lo destacó con claridad: pretender una economía avalorativa es ingenuo o deshonesto. Buena práctica: explicitar los juicios normativos adoptados, no esconderlos detrás de la jerga técnica.
Ejemplo actual: el debate sobre la subida del salario mínimo en España (de 950 euros en 2021 a 1.184 euros mensuales en 2025) combina argumentos positivos (efecto sobre empleo juvenil, efecto sobre desigualdad medida con el índice de Gini) y normativos (qué nivel de desigualdad es aceptable).
La distinción positivo-normativa se complica adicionalmente en el terreno de la medición. El economista Daniel Hausman (con Michael McPherson, Economic Analysis, Moral Philosophy, and Public Policy, 2006) ha argumentado que incluso la elección de qué medir implica una postura normativa: decidir que el bienestar se mide con el PIB per cápita (y no con el IDH, el MPI o el Índice de Bienestar Multidimensional de la OCDE) es una decisión que prioriza la riqueza material sobre otras dimensiones del bienestar. En la misma línea, la Comisión Stiglitz-Sen-Fitoussi (2009, encargada por el presidente Sarkozy) propuso ir “más allá del PIB” e incorporar distribución, sostenibilidad medioambiental y bienestar subjetivo. Francia y Bélgica han adoptado parcialmente estas recomendaciones. La distinción entre lo que es y lo que debería medirse es, pues, ella misma normativa: el opositor que domine esta reflexividad demuestra un dominio del tema que va más allá de la dicotomía introductoria.
La revisión más reciente de la distinción positivo-normativo viene de la economía conductual: si los agentes no son plenamente racionales, las predicciones positivas de los modelos neoclásicos estándar son sistemáticamente erróneas en contextos donde dominan sesgos cognitivos (Kahneman y Tversky, 1979; Thaler, Nobel 2017). Este hecho tiene implicaciones normativas directas: Cass Sunstein y Thaler (2008, Nudge) argumentan que la arquitectura de elección —el diseño de los entornos de decisión— tiene efectos sobre el bienestar que el análisis positivo convencional no capta. Un policy-maker que diseña el sistema por defecto del plan de pensiones privado (opt-in vs. opt-out) está tomando una decisión que involucra tanto hipótesis positivas sobre el comportamiento de los agentes como juicios normativos sobre su bienestar. La línea entre positivo y normativo se vuelve porosa precisamente cuando el modelo positivo incluye “preferencias construidas” —sensibles al entorno— en lugar de preferencias fijas y reveladas.
4. Experimentos y nuevos métodos empíricos
4.1. Economía experimental
Vernon Smith (Nobel 2002): demostró que puede hacerse Economía en laboratorio. Sus experimentos pioneros sobre mercados de doble subasta mostraron una convergencia rápida al precio de equilibrio competitivo, sorprendentemente eficiente. Más adelante, los juegos del ultimátum y del dictador han revelado que los sujetos no actúan como homo economicus puros: la equidad y la reciprocidad importan.
Esta línea conecta con la economía conductual de Kahneman y Tversky: Prospect Theory (1979) modelizó la aversión a la pérdida (las pérdidas duelen aproximadamente el doble que las ganancias equivalentes alegran), el efecto marco y el anclaje.
4.2. RCT — Experimentos aleatorios controlados
Banerjee, Duflo y Kremer (Nobel 2019): aplicaron a las políticas de desarrollo el método de los ensayos clínicos médicos. Asignan aleatoriamente tratamiento (programa) y control (sin programa), comparan resultados y obtienen estimaciones causales creíbles. El J-PAL del MIT, fundado en 2003, ha coordinado más de 1.500 RCT en países en desarrollo: educación, salud, microcrédito, agricultura.
Hallazgos famosos: tratamiento contra parásitos intestinales (Kremer y Miguel) eleva asistencia escolar y salarios futuros; el microcrédito en India tiene efectos modestos sobre la pobreza, contra las expectativas iniciales.
Diseño experimental
Lógica de un RCT — asignación aleatoria y estimación causal
4.3. Experimentos naturales y cuasi-experimentos
David Card, Joshua Angrist y Guido Imbens (Nobel 2021): inferencia causal a partir de situaciones reales que reproducen condiciones experimentales sin diseño deliberado. El estudio Card-Krueger (1994) sobre la subida del salario mínimo en Nueva Jersey comparó cadenas de comida rápida en Nueva Jersey y Pensilvania (control) con la técnica de diferencias en diferencias y no encontró el efecto negativo sobre el empleo predicho por la teoría neoclásica estándar.
Otras técnicas centrales: variables instrumentales (Angrist sobre el efecto de la escolarización en salarios usando la edad de fin de obligatoriedad), regresión discontinua (efecto de un programa que se aplica solo a los hogares por debajo de un umbral de renta), emparejamiento por propensity score.
Aplicación reciente en España: evaluaciones del Ingreso Mínimo Vital (vigente desde 2020, con más de 700.000 hogares perceptores en 2024) mediante experimentos cuasi-naturales en comunidades autónomas con distinto grado de complementariedad.
El giro empírico de la década de 2010 —a veces denominado la “credibility revolution” por Angrist y Pischke (2009, Mostly Harmless Econometrics)— no quedó sin tensiones. La “crisis de replicabilidad” afectó también a la economía: un estudio coordinado por la American Economic Association (AEA) (Camerer et al., 2016, Science) intentó replicar 18 artículos publicados en el American Economic Review y el Quarterly Journal of Economics y obtuvo resultados estadísticos comparables en el 61 % de los casos, y cualitativamente similares en el 67 %. En psicología, la tasa de replicación era inferior. En términos absolutos, sin embargo, el 39 % de los resultados no replicaban con claridad —una advertencia sobre la fragilidad de resultados empíricos que parecían sólidos. Como respuesta, la AEA instituyó en 2019 la figura del Data Editor (actualmente Lars Vilhuber, Cornell) con mandato de exigir acceso público a código y datos antes de la publicación en sus revistas; los informes anuales del Data Editor (2020-2024) documentan tasas de replicación completa crecientes, que en 2023 superaban el 80 % de los artículos revisados. La pre-registro de hipótesis —estándar en medicina desde los ensayos clínicos— se extiende progresivamente en economía para evitar el p-hacking (búsqueda retrospectiva de especificaciones que arrojen significación estadística).
Un marco complementario a los métodos cuasi-experimentales es el de los modelos causales dirigidos (DAG — Directed Acyclic Graphs), sistematizado por Judea Pearl (2009, Causality: Models, Reasoning, and Inference, 2.ª ed.). Los DAG representan explícitamente las relaciones causales entre variables —quién causa a quién— de forma que se puede razonar sobre qué variables de control “abren” o “cierran” caminos causales. La economía los ha adoptado con relativa lentitud (a diferencia de la epidemiología), pero autores como Imbens y Rubin (2015, Causal Inference for Statistics, Social, and Biomedical Sciences) han explorado la convergencia entre el marco de variables instrumentales de la economía y el marco de Pearl. La utilidad para el opositor es conceptual: exige distinguir entre correlación (asociación estadística sin dirección causal) y causalidad (mecanismo que une causa y efecto), y entender por qué la inferencia causal requiere diseño —ya sea experimental, cuasi-experimental o basado en supuestos estructurales explícitos— y no solo datos suficientemente grandes.
Avances metodológicos
De Vernon Smith al pre-registro — cinco hitos empíricos
Métodos de inferencia causal
Cuatro técnicas de cuasi-experimentación en Economía
| Intuición | Ejemplo español / internacional | |
|---|---|---|
| DiD (diferencias en diferencias) | Comparar la evolución de un grupo tratado vs. control antes y después del cambio de política | Card-Krueger (1994): SMI en New Jersey vs. Pensilvania |
| VI (variables instrumentales) | Usar una variable que afecta al tratamiento pero no al resultado por otra vía | Angrist: fecha de nacimiento como instrumento para escolarización obligatoria |
| RD (regresión discontinua) | Comparar justo por encima y por debajo de un umbral de elegibilidad | Efecto del IMV en hogares con renta exactamente bajo el umbral de acceso |
| PSM (propensity score matching) | Emparejar tratados con controles estadísticamente similares | Evaluación de ERTEs-COVID en España (SEPE, 2021) |
5. Discrepancias entre economistas
5.1. Razones del desacuerdo
Aunque comparten método, los economistas discrepan. Las razones principales:
Diferentes valores: trade-offs como equidad frente a eficiencia, libertad frente a igualdad, presente frente a futuro (tasa de descuento social), nacional frente a global. Estos valores influyen en qué políticas se recomiendan, dadas las mismas evidencias.
Diferentes teorías positivas: keynesianos y monetaristas discrepan sobre la efectividad de la política fiscal; nuevoclásicos y nuevokeynesianos sobre la rigidez nominal de precios y salarios; mainstream y MMT sobre la sostenibilidad de la deuda pública.
Incertidumbre empírica: a menudo los datos son ambiguos, las series cortas, la causalidad difícil de aislar. La estimación del impacto de una política fiscal puede variar mucho según el modelo y el período.
Intereses e ideología: la captura por grupos de interés, la financiación de la investigación y los compromisos previos pueden sesgar conclusiones. La transparencia de métodos y datos mitiga este sesgo.
5.2. Hay más consenso del que parece
Alan Blinder (1987, Hard Heads, Soft Hearts) y encuestas posteriores del IGM Forum (Universidad de Chicago) muestran que existe consenso entre economistas en aproximadamente el 70 % de las cuestiones técnicas: efectos del libre comercio, daños del proteccionismo, impuestos pigouvianos sobre externalidades, valor de la independencia del banco central. La discrepancia pública aparece amplificada por los medios y por sesgos de selección de portavoces.
Ejemplo de consenso casi total: la mayoría de economistas mainstream defienden alguna forma de impuesto al carbono como instrumento eficiente contra el cambio climático (declaración firmada en 2019 por 27 premios Nobel y más de 3.000 economistas).
Positiva vs. normativa
Cómo separar lo positivo de lo normativo en una misma frase
| POSITIVA · ¿es? | NORMATIVA · ¿debería? | |
|---|---|---|
| SMI 2024 | «El SMI subió un 5 % en enero de 2024.» | «El SMI debería subir para reducir la pobreza.» |
| Tipos BCE | «El BCE bajó tipos al 3,25 % en octubre de 2024.» | «El BCE debería priorizar el empleo.» |
| Aranceles | «Un arancel del 10 % eleva el precio interno.» | «Hay que protegerse de la competencia china.» |
Conclusión
La tesis central de este tema es que la Economía produce conocimiento mediante un método científico específico —hipotético-deductivo con contrastación empírica creciente— y que la honestidad intelectual exige distinguir con nitidez entre enunciados positivos (descriptivos, contrastables, potencialmente falsables) y normativos (prescriptivos, cargados de valores). La distinción fue propuesta por J.N. Keynes (1891), codificada por Friedman (1953) como programa metodológico, y no anulada por Myrdal (1944) sino matizada: los juicios de valor son inevitables en la selección de problemas y en la interpretación de resultados, pero eso no equivale a que toda proposición económica sea igualmente subjetiva.
El tema ha transitado por cuatro grandes bloques. Primero, el método científico: sus cinco fases iterativas, la falsabilidad de Popper (1934) como criterio de demarcación, y los matices de Kuhn (paradigmas, 1962) y Lakatos (programas de investigación, 1970), que describen con más realismo la práctica investigadora. Segundo, la distinción inductivo-deductivo, con el método hipotético-deductivo como síntesis dominante. Tercero, la frontera positiva-normativa y sus implicaciones para el análisis de política económica: cuando un economista recomienda subir el salario mínimo, mezcla una hipótesis positiva (el efecto sobre el empleo) con un juicio normativo (la distribución importa más que la eficiencia asignativa). Cuarto, la revolución metodológica reciente: los experimentos de Vernon Smith (Nobel 2002), los RCT de Banerjee-Duflo-Kremer (Nobel 2019) y los cuasi-experimentos de Card-Angrist-Imbens (Nobel 2021) han elevado el estándar de evidencia causal y han transformado tanto la investigación académica como la evaluación de políticas.
Las conexiones con el temario son múltiples y directas. El Tema 1 estableció que la Economía aspira al rigor científico sin poder separarse de la filosofía moral; este tema desarrolla el “cómo” de ese rigor. El Tema 3 operacionaliza las herramientas técnicas (modelos, índices, econometría) que materializa el método. Toda la política económica del Bloque C (fiscal, monetaria, laboral) implica debates que combinan proposiciones positivas debatibles con objetivos normativos distintos según la escuela ideológica: comprender la diferencia es condición para analizar esos debates con rigor y sin confundir desacuerdo empírico con desacuerdo valorativo.
La frase que el opositor debe poder citar sin dudar: “Economía positiva es lo que es; economía normativa es lo que debería ser” — paráfrasis canónica de J.N. Keynes (1891), reproducida en Friedman (1953) y en todos los manuales de Bachillerato desde Samuelson hasta Mankiw.
- POPPER, K. (1934): Logik der Forschung (La lógica de la investigación científica).
- KEYNES, J.N. (1891): The Scope and Method of Political Economy.
- FRIEDMAN, M. (1953): Essays in Positive Economics, University of Chicago Press.
- SAMUELSON, P. (1963): "Problems of Methodology", AER.
- MYRDAL, G. (1944): An American Dilemma, Harper.
- SMITH, V. (1962): "An Experimental Study of Competitive Market Behavior", JPE.
- KAHNEMAN, D. y TVERSKY, A. (1979): "Prospect Theory", Econometrica.
- BANERJEE, A. y DUFLO, E. (2011): Poor Economics, PublicAffairs.
- CARD, D. y KRUEGER, A. (1994): "Minimum Wages and Employment", AER.
- BLINDER, A. (1987): Hard Heads, Soft Hearts, Addison-Wesley.
- KUHN, T. (1962): The Structure of Scientific Revolutions, Chicago UP.
- LAKATOS, I. (1970): "Falsification and the Methodology of Scientific Research Programmes".
- ANGRIST, J. y PISCHKE, J.-S. (2009): Mostly Harmless Econometrics, Princeton UP.
- IO Lab (varios): replicabilidad en revistas top de economía, AEA Data Editor reports 2020-2024.
Síntesis del tema
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