Supuesto 12
Enunciado
La distribución funcional de la renta descompone el PIB entre las rentas del trabajo (remuneración de asalariados, RA) y las rentas del capital (excedente bruto de explotación más renta mixta, EBE+RM). La wage share o participación salarial en la renta es el cociente RA/PIB.
Los datos de Contabilidad Nacional (INE/Eurostat) ofrecen los siguientes valores para España:
Año 2010: PIB a precios corrientes 1.080.935 M€ | Remuneración de asalariados 566.370 M€
Año 2023: PIB a precios corrientes 1.464.039 M€ | Remuneración de asalariados 770.250 M€
Datos adicionales 2023: Asalariados 16,8 M personas | Autónomos y no asalariados 3,2 M personas | Deflactor del PIB (2010=100): 124,5
Se pide:
- Calcular la wage share nominal en 2010 y 2023 y la variación en puntos porcentuales.
- Calcular la wage share ajustada por la proporción de asalariados (para hacerla comparable entre años con distinta tasa de asalarización).
- Interpretar la evolución en términos de distribución funcional y comparar con la media UE-27 (wage share ajustada UE-27 en 2023: 66,8 %).
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La distribución funcional de la renta, analizada por Ricardo (1817, On the Principles of Political Economy and Taxation), Kalecki (1938, The Determinants of Distribution of the National Income) y, más recientemente, por Piketty (2013, El capital en el siglo XXI) y Karabarbounis-Neiman (2014, QJE), mide cómo se reparte el valor añadido entre trabajo y capital. Un descenso de la wage share indica que la productividad ha crecido más que los salarios reales, favoreciendo las rentas del capital.
La wage share nominal española prácticamente no varió entre 2010 y 2023 en términos brutos. Sin embargo, este resultado puede estar sesgado por cambios en la composición del empleo (tasa de asalarización), que requiere el ajuste del apartado siguiente.
Wage share 2010: 52,40 % | Wage share 2023: 52,61 % | Variación: +0,21 pp (prácticamente estable en términos nominales).
La wage share bruta sólo incluye en el numerador la remuneración de asalariados, pero excluye la renta mixta de los autónomos, que es a la vez renta del trabajo y del capital. Si la tasa de asalarización cambia (más/menos trabajadores por cuenta propia), la wage share bruta no es comparable entre periodos. El ajuste estándar de Eurostat imputa a los autónomos el mismo salario unitario medio que a los asalariados.
Con los datos del enunciado de 2023: Empleo total 2023 = 16,8 + 3,2 = 20,0 M. Tasa de asalarización 2023 = 16,8 / 20,0 = 84,0 %. Para 2010, la EPA indica una tasa de asalarización aproximada de 81,5 % (datos históricos INE: 15,5 M asalariados sobre 19,0 M ocupados).
Una vez corregida la composición del empleo, la participación salarial ajustada ha caído 1,66 puntos entre 2010 y 2023. El aumento de la tasa de asalarización (más asalariados, menos autónomos) ocultaba una ligera pérdida de participación funcional del trabajo.
WS ajustada 2010: 64,29 % | WS ajustada 2023: 62,63 % | Variación real: −1,66 pp (descenso de la participación del trabajo una vez corregida la composición).
La wage share ajustada española (62,63 % en 2023) se sitúa 4,2 puntos por debajo de la media UE-27 (66,8 %). Este diferencial refleja la estructura sectorial española (menor peso de la industria de alto valor añadido, mayor peso del turismo y la construcción —sectores con salarios relativos bajos—) y la mayor dispersión salarial.
La caída de la wage share ajustada española en 1,66 pp entre 2010 y 2023 —en un periodo que incluye la crisis financiera y la COVID-19— es coherente con la tendencia global documentada por Karabarbounis y Neiman (2014, QJE), que identificaron un descenso de la participación salarial en la mayoría de países de la OCDE desde los años 80, atribuido al abaratamiento del capital tecnológico. En España, el debate tiene implicaciones para la política de rentas: los sucesivos AENC (Acuerdo Estatal de Negociación Colectiva) firmados entre CCOO, UGT y CEOE han intentado recuperar poder adquisitivo, con el AENC V (2023-2025) estableciendo revisiones salariales ligadas al IPC real. Piketty (2013) advierte que si el rendimiento del capital supera sistemáticamente el crecimiento económico (r > g), la desigualdad patrimonial aumenta independientemente de la wage share, lo que refuerza la necesidad de políticas redistributivas complementarias (fiscalidad del capital, herencias).