Supuesto 13
Enunciado
La Regla de Taylor (Taylor, Discretion versus Policy Rules in Practice, 1993) proporciona una guía operativa para fijar el tipo de interés de política monetaria. Su expresión estándar es:
donde r* es el tipo de interés natural real, π es la inflación observada, π_objetivo es el objetivo de inflación, α y β son parámetros de respuesta (Taylor originalmente propuso α = β = 0,5).
Para el segundo trimestre de 2024, los datos de la zona euro son:
- Tipo de interés natural estimado r* = 0,5%
- Inflación observada π = 2,6%
- Objetivo de inflación π* = 2,0%
- Output gap (brecha de producción) = −0,4% (leve recesión)
- α = 0,5 | β = 0,5
El tipo de política del BCE (tasa de depósito) era a junio de 2024 del 4,00%.
Se pide:
- Calcula el tipo de interés óptimo según la Regla de Taylor con los datos del 2T 2024.
- Compara el tipo calculado con el tipo real del BCE y discute si la política monetaria era restrictiva o acomodaticia.
- Explica el concepto de tipo de interés natural r* y su relevancia para la política monetaria contemporánea.
Mostrar solución
Sustituimos los datos del enunciado en la Regla de Taylor (Taylor, 1993):
Tipo de interés óptimo según la Regla de Taylor: i* = 2,60%
En junio de 2024, el BCE mantenía su tasa de depósito en el 4,00%, frente al 2,60% que prescribe la Regla de Taylor:
El BCE mantenía una política monetaria claramente restrictiva respecto a la Regla de Taylor: el tipo real superaba en 140 pb el nivel de equilibrio calculado. Esto es coherente con el objetivo del BCE de anclar las expectativas de inflación tras el episodio 2022-2023 (inflación pico del 10,6% en octubre de 2022). En junio de 2024 el BCE realizó su primera rebaja de tipos (−25 pb, hasta el 3,75%), señalando el inicio del ciclo bajista, aunque mantenía aún una postura contractiva. La discrepancia respecto a Taylor refleja que el BCE da más peso a la credibilidad antiinflacionaria a largo plazo que al output gap presente (Orphanides, 2003).
El tipo de interés natural (r*, también denominado r-star) es el tipo de interés real compatible con una economía operando a plena capacidad y con inflación estable. Lo conceptualizó Knut Wicksell en Interest and Prices (1898): cuando el tipo de mercado se sitúa por encima del natural, hay presión deflacionaria; por debajo, presión inflacionaria.
En la práctica, r* no es observable y debe estimarse. Los modelos más utilizados en bancos centrales son los de Holston, Laubach y Williams (2017, Fed de Nueva York) y Fries et al. (2018, BCE). En 2024, las estimaciones para la zona euro situaban r* en el rango 0,0%–0,5%, notablemente inferior al 2%–3% previo a la crisis financiera global.
La caída secular de r* —atribuida al envejecimiento demográfico (Eggertsson-Mehrotra, 2014), al exceso de ahorro global (Bernanke, 2005) y a la desaceleración de la productividad (Gordon, 2012)— implica que los tipos de interés de equilibrio serán estructuralmente bajos en el futuro, limitando el margen de maniobra convencional de los bancos centrales y reforzando la relevancia de la política fiscal y los instrumentos no convencionales.