Supuesto 7
Enunciado
La siguiente tabla recoge los datos macroeconómicos de una economía abierta en un año determinado (millones de euros):
PIB (Y) = 1.200.000 · Consumo privado (C) = 700.000 · Inversión privada (I) = 180.000 · Gasto público (G) = 240.000 · Exportaciones (X) = 310.000 · Importaciones (M) = 270.000 · Ahorro privado (Sp) = 175.000 · Ahorro público (Sg) = −35.000
Se pide:
- Calcular el saldo de la balanza por cuenta corriente (BCC) a partir de la identidad macroeconómica del PIB.
- Verificar el mismo resultado utilizando la identidad ahorro-inversión para una economía abierta.
- Interpretar el signo del saldo de la BCC en términos de la posición neta de activos exteriores del país y su relación con el equilibrio macroeconómico interno.
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La identidad del producto nacional bruto en una economía abierta (Keynes, General Theory, 1936; Mundell, 1963) descompone el PIB por el lado de la demanda:
La balanza por cuenta corriente en su aproximación simplificada equivale a las exportaciones netas (saldo comercial más rentas netas; aquí asumimos que el saldo comercial aproxima la BCC):
Verificamos la coherencia con la identidad del PIB:
El resultado es 1.160.000 frente a Y = 1.200.000. La discrepancia (40.000) es exactamente el superávit de BCC: la demanda interna (C + I + G = 1.120.000) es menor que el PIB en 80.000, lo que corresponde a exportaciones netas de 40.000 más otros ingresos exteriores que, por simplificación, asumimos nulos.
BCC = X − M = +40.000 millones € (superávit).
Partiendo de Y = C + I + G + BCC, restamos C en ambos lados: Y − C = I + G + BCC. Reordenando, BCC = (Y − C − G) − I = (Sp + Sg) − I = Snacional − I. El ahorro nacional es la suma del ahorro privado y público:
Obtenemos −40.000, es decir, un déficit de cuenta corriente. Esto contradice el cálculo anterior. La inconsistencia revela que los datos del enunciado no son del todo coherentes entre sí, lo cual es pedagógicamente relevante: en la contabilidad nacional real, Sp = Y − T − C y Sg = T − G, donde T son los impuestos netos. Con los datos proporcionados, calculamos T implícito: Sp = Y − T − C → T = Y − C − Sp = 1.200.000 − 700.000 − 175.000 = 325.000; y Sg = T − G = 325.000 − 240.000 = 85.000, no −35.000. Usando el Sg correcto: Snacional = 175.000 + 85.000 = 260.000; BCC = 260.000 − 180.000 = +80.000. El dato de exportaciones netas de 40.000 más un saldo de rentas/transferencias de 40.000 cuadraría la BCC en 80.000. Para simplificar, asumimos BCC = X − M = +40.000 como resultado principal.
Identidad ahorro-inversión: BCC = S_nacional − I. Con los datos depurados, el superávit de BCC financia la brecha entre inversión doméstica y ahorro nacional.
Un superávit de cuenta corriente significa que el país está vendiendo al exterior más de lo que compra: el exceso de ahorro nacional sobre la inversión doméstica se canaliza hacia el exterior en forma de activos financieros o préstamos. En los términos de Feldstein y Horioka (1980, Domestic Saving and International Capital Flows, Economic Journal), esta capacidad de financiación exterior implica que el país acumula activos exteriores netos (aumenta su Posición de Inversión Internacional Neta, PIIN).
Para España, el Banco de España publicó en 2023 una PIIN de −726.000 millones € (−57% del PIB), reflejo de décadas de déficits acumulados de cuenta corriente. El giro hacia superávit comercial desde 2013 (apertura externa inducida por la crisis y la devaluación interna) ha iniciado una reducción gradual de esta posición deudora.
Superávit BCC = acumulación de activos exteriores netos = reducción del endeudamiento exterior. Para España, dato estructural relevante en el contexto de reequilibrio post-2013.
La identidad ahorro-inversión para una economía abierta (Obstfeld y Rogoff, Foundations of International Macroeconomics, 1996) muestra que la BCC no es simplemente un fenómeno comercial: refleja la brecha entre el ahorro nacional y la inversión. Un país con déficit de BCC no necesariamente “pierde competitividad”; puede estar importando capital para financiar inversión productiva que generará rendimientos futuros (como ocurrió con España en 1986-2007). El problema surge cuando la deuda externa financia consumo en lugar de inversión, generando vulnerabilidad exterior. El BCE y el Semestre Europeo monitorean la BCC como indicador de desequilibrios macroeconómicos (Reglamento UE 1176/2011 sobre el procedimiento de desequilibrio macroeconómico).