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Bloque A · Fundamentos

Tema 6

Base humana. Necesidades. Bienes económicos.

Introducción

La necesidad humana es el origen de toda actividad económica. Las necesidades motivan la producción y el consumo de bienes económicos. Este tema explora la naturaleza, clasificación y contexto social de las necesidades y tipifica los bienes.

1. Concepto de necesidad

1.1. Definición

Una necesidad es la sensación de carencia unida al deseo de satisfacerla. Tiene un componente fisiológico (hambre, sueño) y otro cultural/social (estatus, pertenencia). La necesidad no debe confundirse con el deseo (want): los economistas distinguen entre la necesidad como estado de privación —objetivo, en cierta medida universalizable— y el deseo como preferencia individual subjetiva, que puede ser infinita. Esta distinción importa: una política de bienestar puede aspirar a satisfacer necesidades básicas de todos los ciudadanos, pero no puede pretender satisfacer todos los deseos ilimitados de cada individuo.

Tampoco debe confundirse necesidad con demanda: la demanda económica requiere no solo el deseo de obtener un bien, sino también la capacidad de pago. Una persona puede tener la necesidad de medicamentos y no tener demanda efectiva en el mercado por falta de recursos. Esta divergencia entre necesidad y demanda es el fundamento de los sistemas públicos de salud y protección social: el mercado responde a la demanda solvente, no a las necesidades. Amartya Sen (Nobel 1998) formuló este problema con especial nitidez: los grandes hambrunas no ocurren por falta absoluta de alimentos sino por colapso de los entitlements (derechos de acceso) de ciertos grupos —trabajadores sin empleo, campesinos sin tierra—, lo que revela que la necesidad sin capacidad de pago es invisible al mercado.

1.2. Características

Ilimitadas: siempre surgen nuevas necesidades. Una vez satisfecha la necesidad básica de alimentación, emerge la necesidad de alimentos más elaborados, de variedad o de gastronomía como experiencia cultural. Esta propiedad es el punto de partida de toda la teoría económica: si las necesidades fueran finitas y satisfacibles, no existiría el problema de la escasez.

Jerarquizables: algunas son más urgentes que otras. La jerarquía varía entre individuos y culturas, pero hay un núcleo de necesidades primarias (alimentación, abrigo, seguridad) cuya privación impide atender necesidades de nivel superior. Maslow (1943) formalizó esta jerarquía; Max-Neef (1986) la rebatió con la idea de necesidades simultáneas que no siempre respetan un orden lineal.

Recurrentes: vuelven periódicamente. La alimentación, el descanso y el afecto no se satisfacen de una vez para siempre; son necesidades que se renuevan con ciclos biológicos y sociales. Esto genera una demanda continua que es la base del flujo circular de la economía.

Complementarias o sustitutivas: algunas necesidades se refuerzan mutuamente (alimentación y salud) mientras otras compiten entre sí (ocio y trabajo). Desde el punto de vista económico, los bienes que satisfacen necesidades complementarias tienen elasticidades cruzadas negativas; los sustitutivos, positivas.

Contextuales: varían según cultura, época y grupo social. Tener acceso a internet era en 1990 una necesidad inexistente; hoy la ONU la considera un derecho humano de facto, y la brecha digital se mide como indicador de pobreza relativa. Esta propiedad está en el centro de la distinción entre pobreza absoluta (privación de necesidades biológicas básicas) y pobreza relativa (definida por el umbral del 60 % de la renta mediana nacional, criterio Eurostat del AROPE).

Saturables individualmente: una segunda hamburguesa satisface menos que la primera (utilidad marginal decreciente, segunda ley de Gossen 1854). Este rasgo explica por qué la demanda individual tiene pendiente negativa y por qué la distribución igualitaria puede maximizar el bienestar social bajo ciertas condiciones.

Marshall (1920) distinguió entre necesidades naturales (las que tendría una persona aislada: alimento, abrigo, descanso) y necesidades adquiridas (las que surgen de la civilización y la comparación social: vestir conforme a una época, una vivienda con cierto estándar, una conexión a internet). Esta distinción anticipa los debates posteriores sobre consumo relativo y bienestar subjetivo, y conecta con la pobreza relativa que Eurostat mide hoy mediante el AROPE.

2. Clasificación de necesidades

2.1. Pirámide de Maslow (1943)

Abraham Maslow, psicólogo humanista, propuso 5 niveles jerárquicos en su artículo “A Theory of Human Motivation” publicado en Psychological Review (1943) y desarrollado en Motivation and Personality (1954):

  1. Fisiológicas: comer, beber, dormir, respirar, reproducción. Sin ellas no hay supervivencia.

  1. Seguridad: estabilidad, salud, vivienda, trabajo, ahorro. Protección frente a riesgos.

  1. Sociales / Pertenencia: familia, amistad, grupo, afecto, intimidad.

  1. Estima: reconocimiento, estatus, autoestima, competencia, respeto de los demás.

  1. Autorrealización: desarrollo personal pleno, creatividad, sentido vital. Maslow añadió posteriormente la autotrascendencia (años 1960) como un sexto nivel orientado a propósitos más allá del yo (servicio, espiritualidad, causas).

Críticas: no universalismo cultural (Hofstede demuestra que la jerarquía varía entre culturas individualistas y colectivistas); orden no rígido (un artista puede priorizar autorrealización sobre seguridad); base empírica débil (Maslow estudió pocas biografías excepcionales). Pero la pirámide sigue siendo muy usada por su valor explicativo y didáctico, y por dar una primera intuición sobre por qué las elasticidades-renta varían entre bienes (necesidades básicas vs. de lujo).

Jerarquía de necesidades

Pirámide de Maslow (1943)

5. Autorrealización4. Estima3. Pertenencia / Sociales2. Seguridad1. Fisiológicasordensuperiorordenbásico
Cinco niveles jerárquicos —ampliados con la autotrascendencia en los años 1960—. La privación del nivel básico bloquea la atención al superior.

2.2. Otros enfoques

Max-Neef (1986, Desarrollo a escala humana)

: 9 necesidades fundamentales universales (subsistencia, protección, afecto, comprensión, participación, ocio, creación, identidad, libertad) cruzadas con 4 categorías existenciales (ser, tener, hacer, estar). Distingue cuidadosamente entre necesidades (universales) y satisfactores (culturalmente específicos: la necesidad de afecto se puede satisfacer con familia, amistad o comunidad religiosa; la pobreza es carencia de satisfactores, no de necesidades).

Amartya Sen (Nobel 1998), Commodities and Capabilities (1985), Development as Freedom (1999): no necesidades sino capabilities (capacidades reales para hacer y ser, libertades sustantivas). El bienestar se mide en lo que las personas pueden ser y hacer (estar bien alimentado, tener educación, participar políticamente), no solo en bienes poseídos. Desarrollado por Martha Nussbaum (2000) en una lista de 10 capacidades centrales (vida, salud corporal, integridad, sentidos-imaginación-pensamiento, emociones, razón práctica, afiliación, otras especies, juego, control sobre el entorno). Base teórica del Índice de Desarrollo Humano (IDH) del PNUD desde 1990.

Aplicación a España: el IDH 2024 sitúa a España en posición 27 (muy alto, 0,911), por encima de Italia y similar a Francia, pero por debajo de Alemania y los nórdicos. La esperanza de vida al nacer (83,2 años) es de las más altas del mundo.

Matriz de Max-Neef (1986)

Nueve necesidades fundamentales × cuatro categorías existenciales

Ser Tener Hacer Estar
Subsistencia Salud físicaAlimento, abrigoAlimentarse, descansarEntorno vital
Protección Cuidado, autonomíaSistemas de salud, ahorroCooperar, prevenirEntorno seguro
Afecto Solidaridad, respetoFamilia, amistadesAcariciar, expresarIntimidad
Comprensión Curiosidad, racionalidadLiteratura, maestrosInvestigar, estudiarEscuelas, universidades
Participación Receptividad, convicciónDerechos, responsabilidadesCooperar, decidirAsociaciones, comunidades
Ocio Imaginación, humorJuegos, tiempo libreSoñar, jugarEspacios de privacidad
Creación Habilidades, audaciaTalentos, herramientasDiseñar, componerÁmbitos de producción
Identidad Pertenencia, autoestimaLenguaje, símbolosReconocerse, comprometerseCotidianidad, sociedad
Libertad Autonomía, pasiónIgualdad de derechosDiscrepar, escogerPlasticidad espacio-temporal
Max-Neef distingue necesidades (universales) de satisfactores (culturalmente específicos): la pobreza es carencia de satisfactores, no de necesidades.

Enfoques sobre necesidades humanas

Maslow, Max-Neef y Sen — tres lecturas del bienestar

Unidad de análisis Concepto central Medida / Crítica
Maslow (1943) Individuo psicológicoJerarquía de 5 necesidades (fisiológicas → autorrealización)IDH usa algunos componentes; crítica: jerarquía no universal (Hofstede)
Max-Neef (1986) Persona en comunidad9 necesidades universales × 4 existenciales; distinción necesidad / satisfactorNo existe índice globalmente adoptado; influye en economía del desarrollo en AL
Sen (1985, Nobel 1998) Agente con libertades sustantivasCapabilities: lo que la persona puede ser y hacer, no los bienes que poseeIDH (PNUD 1990): renta + educación + esperanza de vida; ampliado a IDH-D, GII, MPI
El IDH 2024 sitúa a España en posición 27 (0,911); el Índice de Pobreza Multidimensional (MPI) captura privaciones que el PIB per cápita no refleja.

2.3. Galbraith y las necesidades creadas

John K. Galbraith, The Affluent Society (1958): en las economías ricas, muchas necesidades son inducidas por la publicidad y el sistema productivo. Efecto dependencia (dependence effect). Crítica al consumismo.

En la misma línea, Thorstein Veblen (1899) describió los bienes posicionales o de consumo conspicuo: bienes (ciertas marcas de moda, automóviles, relojes) cuya utilidad principal es señalar estatus. Son una excepción a la ley de la demanda: cuanto más caros, más demandados, porque el precio es precisamente lo que comunica el estatus (efecto Veblen, formalizado por Leibenstein 1950). Las redes sociales han amplificado este mecanismo a través del consumo simbólico.

La crítica de Galbraith conecta con el debate contemporáneo sobre decrecimiento selectivo (degrowth): autores como Serge Latouche (2006, Le pari de la décroissance) y Jason Hickel (2020, Less is More) argumentan que el modelo de necesidades ilimitadas y satisfacción creciente mediante el consumo de mercado es físicamente insostenible dentro de los límites planetarios (Rockström 2009). Hickel estima que la huella material per cápita sostenible es de unos 8 toneladas anuales, pero la media de los países de la OCDE supera las 25 toneladas. La posición contraria, más mainstream, es la de Nordhaus (Nobel 2018): el cambio tecnológico y la política climática basada en precios del carbono pueden desacoplar bienestar y huella ambiental sin decrecer. En España, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 adopta la posición intermedia: reducir emisiones un 23 % respecto a 1990 para 2030 mediante eficiencia energética e industrialización limpia, sin renunciar al crecimiento. El debate entre necesidades construidas socialmente y límites físicos del planeta es uno de los ejes normativos más importantes del siglo XXI, con implicaciones directas para el contenido de Economía de Bachillerato.

2.4. Economía conductual y necesidades: la inconsistencia temporal

La psicología económica añade otra dimensión al concepto de necesidad: la inconsistencia temporal. Los seres humanos valoran desproporcionadamente las satisfacciones presentes frente a las futuras, un sesgo documentado sistemáticamente por Thaler y Sunstein (2008, Nudge) y formalizado con la función de descuento hiperbólico: lo que decido hoy sobre mis necesidades futuras (ahorrar para la jubilación, comer saludablemente, invertir en educación) diverge de lo que mi yo futuro preferirá. Esta divergencia tiene consecuencias prácticas para la política pública: si las personas no satisfacen sus necesidades de largo plazo por sesgo presente, el Estado puede justificar intervenciones paternalistas blandas (nudges): sistemas de pensiones por defecto opt-out (el trabajador está inscrito salvo que lo solicite expresamente), etiquetado nutricional frontal (Nutriscore en España desde 2022), franjas horarias de publicidad de alimentos ultraprocesados dirigida a menores, o precios mínimos del alcohol. En todos estos casos, la intervención pública no se justifica por un fallo del mercado en sentido tradicional, sino por un fallo cognitivo del consumidor en la satisfacción de sus propias necesidades a largo plazo. Este argumento conecta con el Tema 2 (economía positiva/normativa: ¿quién decide qué es una necesidad “auténtica”?) y con el Tema 18 del Bloque B (fallos del mercado y fundamentación de la intervención pública).

3. Los bienes económicos

3.1. Definición y tipos

Un bien es cualquier elemento —tangible (un alimento, una máquina) o intangible (una clase, un seguro, un algoritmo)— capaz de satisfacer una necesidad humana. La distinción fundamental es entre bienes libres y bienes económicos. Un bien libre es abundante hasta el punto de que su obtención no requiere sacrificio ni rivalidad entre agentes: el aire en condiciones normales, la luz solar, el conocimiento matemático ya publicado. Un bien económico, en cambio, es escaso —en el sentido de que no alcanza para todos o su obtención implica esfuerzo— y por tanto tiene un precio de mercado mayor que cero. La escasez no es siempre una propiedad intrínseca: el agua pasa de bien libre a bien económico en regiones con estrés hídrico; el espacio aéreo es libre sobre el Atlántico pero económico (slot de aterrizaje) en los aeropuertos congestionados.

La distinción entre bienes libres y económicos tiene consecuencias directas para la política pública. Los bienes que el mercado considera libres pero que, en realidad, son finitos a escala planetaria —la atmósfera como sumidero de CO₂, los acuíferos, la biodiversidad— son objeto de una de las grandes discusiones del siglo XXI: cómo asignarles un precio que refleje su escasez real sin que el mecanismo de mercado genere un fallo grave (externalidades negativas masivas, bienes comunales sobreexplotados). La economía ecológica (Georgescu-Roegen, Daly) y los modelos de planetary boundaries (Rockström 2009) abordan esta transformación de bienes aparentemente libres en bienes económicos de primer orden. En España, la Ley de Residuos y Suelos Contaminados (2022) y la Ley de Cambio Climático y Transición Energética (2021) son concreciones legislativas de esta monetización gradual de bienes antes considerados libres.

3.2. Clasificaciones

Seis criterios de clasificación

Bienes económicos — radial de las clasificaciones

Bienes económicos — radial de las clasificaciones BIEN ECONÓMICO escaso · útil · con precio Materialidad bien vs. servicio Función consumo vs. capital Duración duraderos vs. no duraderos Elasticidad-renta normal · inferior · lujo Relación sustitutivos · complementarios Accesibilidad privado · público · club · comunal
Las seis dimensiones son ortogonales: un mismo bien puede clasificarse simultáneamente en todas ellas (p.ej., una vivienda es tangible · capital · duradero · normal · independiente · privado).

Según materialidad: bienes (tangibles) frente a servicios (intangibles, consumidos al producirse: una clase, un corte de pelo).

Según función: consumo (satisfacen directamente) frente a capital/inversión (producen otros bienes: maquinaria, software, infraestructura).

Según duración: duraderos (coches, electrodomésticos, vivienda) frente a no duraderos (alimentos, energía, perecederos).

Según elasticidad-renta: normales (elasticidad positiva), inferiores (elasticidad negativa: pan, transporte público en algunos casos), de lujo (elasticidad mayor que 1: viajes, ocio premium). Curvas de Engel: la proporción del gasto en alimentación cae con la renta (Ley de Engel, 1857). En España (INE EPF 2023), los hogares destinan un 14 % del gasto a alimentación, frente a más del 30 % en países de renta media-baja: la huella empírica de Engel sigue activa siglo y medio después.

Según relación: sustitutivos (té/café, mantequilla/margarina), complementarios (coche/gasolina, impresora/cartuchos), independientes.

Según accesibilidad (Samuelson 1954, Ostrom 1990) cruzando rivalidad y exclusividad:

Privados: rivales + exclusivos. Mercado los provee bien.

Públicos puros: no rivales + no exclusivos (defensa nacional, faros, ciencia básica, alumbrado público). Subprovistos por el mercado: requieren financiación pública (Samuelson 1954).

Comunales: rivales + no exclusivos (bancos de peces, pastos, acuíferos, atmósfera). Riesgo de “tragedia de los comunes” (Hardin 1968) pero gestionables comunalmente como demostró Elinor Ostrom (Nobel 2009) estudiando regadíos de Valencia, pastos suizos y pesquerías japonesas.

Club: no rivales + exclusivos (Netflix, autopista de peaje, software con licencia). Buchanan (1965).

Estas categorías no son ontológicas sino funcionales: una calle puede ser bien público o club según haya peaje, una playa puede congestionarse y volverse rival.

Tipología de bienes

Bienes según rivalidad y exclusividad

Bienes según rivalidad y exclusividad Excluible No excluible EXCLUSIVIDAD Rival No rival RIVALIDAD PRIVADOS comida, ropa, coches — mercado los provee CLUB Netflix, peajes — Buchanan (1965) COMUNALES pesquerías, acuíferos — Ostrom (1990) PÚBLICOS PUROS defensa, faros — Samuelson (1954)
Cada cuadrante implica un tipo distinto de fallo del mercado y una respuesta institucional propia.

4. La paradoja del valor

De Smith a Jevons-Menger

Adam Smith (1776) planteó la paradoja en The Wealth of Nations: el agua (vital) vale poco en el mercado; los diamantes (frívolos) valen mucho. Smith no la resolvió de manera satisfactoria. Los clásicos (Smith, Ricardo) explicaban el valor por el trabajo incorporado en la producción, lo que dejaba el problema sin solución limpia (extraer agua sí requiere trabajo).

Resuelta casi simultáneamente por la revolución marginalista: William Stanley Jevons (Inglaterra, 1871, Theory of Political Economy), Carl Menger (Austria, 1871, Grundsätze) y Léon Walras (Suiza, 1874, Éléments). Idea común: el valor depende de la utilidad marginal (la utilidad de la última unidad consumida), no de la utilidad total. El agua es abundante → utilidad marginal baja → precio bajo, aunque la utilidad total sea enorme. Los diamantes son escasos → utilidad marginal alta → precio alto, aunque la utilidad total sea pequeña.

La paradoja del valor encierra dos lecciones que recorren toda la microeconomía: (1) los precios reflejan escasez relativa, no importancia absoluta; (2) la utilidad marginal es decreciente (segunda ley de Gossen 1854). Esta es la base de la teoría del consumidor del Tema 11 (Bloque B).

Utilidad marginal decreciente

Segunda ley de Gossen (1854) — UMg y UT

Segunda ley de Gossen (1854) — UMg y UT Q (cantidad consumida) utilidad UT (utilidad total) UMg
La utilidad total crece pero a tasa decreciente; la utilidad marginal cae. Resuelve la paradoja agua-diamante: el agua tiene UMg baja por abundancia, el diamante UMg alta por escasez.

Paradoja del valor — solución marginalista

Agua vs. Diamante: utilidad total vs. utilidad marginal

Agua Diamante
Utilidad total Enorme: imprescindible para la vidaPequeña: ninguna función vital
Abundancia relativa Alta: disponible en grandes cantidades (en economías desarrolladas)Baja: recurso escaso de extracción costosa
Utilidad marginal Baja: la última unidad consumida añade poco valorAlta: la última unidad consumida añade mucho valor
Precio de mercado Bajo (aunque varía enormemente entre regiones con escasez hídrica)Alto: refleja la utilidad marginal elevada
Explicación Smith no resolvió la paradoja con el valor-trabajoJevons-Menger-Walras (1871-74): el precio = UMg, no utilidad total
La solución de Jevons-Menger establece que el valor de mercado refleja siempre la utilidad de la última unidad consumida (utilidad marginal), no la utilidad total del bien.

Conclusión

La necesidad humana es el punto de partida ontológico de toda la Economía: sin necesidades, no hay escasez; sin escasez, no hay elección; sin elección, no hay economía. La tesis central de este tema es que las necesidades no son datos fijos y objetivos sino realidades socialmente construidas, jerárquicas, recurrentes y contextualmente variables —lo cual tiene consecuencias fundamentales para el análisis del bienestar y para la política económica. Las tres grandes tradiciones teóricas sobre las necesidades —la pirámide jerárquica de Maslow (1943), la matriz axiológica de Max-Neef (1986) y el enfoque de capacidades de Sen (Nobel 1998)— no se contradicen sino que se complementan: Maslow describe la urgencia relativa; Max-Neef distingue necesidades universales de satisfactores culturales; Sen desplaza la pregunta del “qué tiene” al “qué puede ser y hacer” la persona.

Los cuatro bloques del tema son: (1) el concepto y las características de las necesidades —ilimitadas, jerarquizables, recurrentes, complementarias-sustitutivas, contextuales, saturables individualmente (segunda ley de Gossen 1854)—, con la distinción marshalliana entre necesidades naturales y adquiridas como bisagra entre el análisis económico y los debates contemporáneos sobre consumo y bienestar; (2) las clasificaciones de necesidades con sus implicaciones para medir la pobreza (AROPE de Eurostat, IDH del PNUD, MPI multidimensional) y para el debate sobre consumismo (Galbraith 1958, Veblen 1899); (3) los bienes económicos y su tipología según materialidad, función, duración, elasticidad-renta, relación entre bienes y, crucialmente, la matriz de rivalidad-exclusividad de Samuelson (1954) y Ostrom (1990), que define los fallos de mercado específicos de cada tipo; (4) la paradoja del valor agua-diamante como exposición del problema que los clásicos no pudieron resolver con el valor-trabajo y que la revolución marginalista (Jevons-Menger-Walras 1871-74) resolvió mediante la utilidad marginal.

Los vínculos con el temario son múltiples. La distinción necesidades-bienes-escasez es la base del Tema 7 (factores productivos y FPP). La clasificación de bienes según rivalidad y exclusividad conecta directamente con el Tema 17 del Bloque B (fallos de mercado: bienes públicos, externalidades, recursos comunes). El enfoque de capacidades de Sen anticipa los debates del Bloque C sobre distribución de la renta y pobreza. La paradoja del valor y su solución marginalista anticipan la teoría del consumidor del Bloque B (Tema 11).

La idea-clave para el examen: la paradoja del valor (Smith, 1776: ¿por qué el agua vale menos que el diamante?) se resuelve con la utilidad marginal decreciente (Jevons-Menger-Walras, 1871-74): el precio de mercado refleja la utilidad de la última unidad consumida, no la utilidad total del bien.

Bibliografía
  1. SMITH, A. (1776): The Wealth of Nations, libro I, cap. 4.
  2. GOSSEN, H.H. (1854): Entwicklung der Gesetze des menschlichen Verkehrs — leyes de utilidad marginal.
  3. ENGEL, E. (1857): «Die Productions- und Consumtionsverhältnisse des Königreichs Sachsen» — ley de Engel.
  4. MENGER, C. (1871): Grundsätze der Volkswirtschaftslehre.
  5. JEVONS, W.S. (1871): Theory of Political Economy.
  6. WALRAS, L. (1874): Éléments d'économie politique pure.
  7. VEBLEN, T. (1899): The Theory of the Leisure Class — bienes posicionales.
  8. MARSHALL, A. (1920): Principles of Economics, 8.ª ed. — necesidades adquiridas.
  9. MASLOW, A. (1943): «A Theory of Human Motivation», Psychological Review.
  10. SAMUELSON, P. (1954): «The Pure Theory of Public Expenditure», REStat.
  11. GALBRAITH, J.K. (1958): The Affluent Society, Houghton Mifflin.
  12. BUCHANAN, J. (1965): «An Economic Theory of Clubs», Economica.
  13. HARDIN, G. (1968): «The Tragedy of the Commons», Science.
  14. SEN, A. (1985): Commodities and Capabilities, Oxford UP.
  15. MAX-NEEF, M. (1986): Desarrollo a escala humana, CEPAUR.
  16. OSTROM, E. (1990): Governing the Commons, CUP (Nobel 2009).
  17. NUSSBAUM, M. (2000): Women and Human Development, CUP.
  18. PNUD (2024): Informe sobre Desarrollo Humano, IDH.
  19. INE (2024): Encuesta de Presupuestos Familiares, EPF.

Síntesis del tema

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Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre necesidad, deseo y demanda?

La necesidad es un estado de privación, objetivo y en cierta medida universalizable; el deseo es una preferencia individual subjetiva; la demanda exige además capacidad de pago. Por eso el mercado responde a la demanda solvente, no a las necesidades, fundamento de los sistemas públicos de protección social.

¿Cómo se resuelve la paradoja del valor agua-diamante?

Smith (1776) la planteó —el agua, vital, vale poco; los diamantes valen mucho— sin resolverla con el valor-trabajo. La revolución marginalista (1871-74) la resolvió: el precio refleja la utilidad marginal de la última unidad consumida. El agua es abundante, su utilidad marginal baja.

¿Qué tipos de bienes resultan de cruzar rivalidad y exclusividad?

Cuatro categorías: privados (rivales y exclusivos); públicos puros (no rivales ni exclusivos: defensa, faros), subprovistos por el mercado (Samuelson, 1954); comunales (rivales, no exclusivos), con riesgo de tragedia de los comunes (Hardin, 1968) pero gestionables (Ostrom); y club (no rivales, exclusivos; Buchanan, 1965).

¿Cómo distinguen Maslow, Max-Neef y Sen las necesidades?

Maslow (1943) propuso una jerarquía de cinco niveles, de las fisiológicas a la autorrealización. Max-Neef (1986) planteó nueve necesidades universales, distinguiendo necesidades de satisfactores. Sen (Nobel 1998) desplazó el foco a las capacidades: lo que la persona puede ser y hacer, no los bienes que posee.