Supuesto 6
Enunciado
La Encuesta de Población Activa del cuarto trimestre de 2024 (EPA Q4-2024), publicada por el INE en enero de 2025, ofrece los siguientes datos para España (en millones de personas, valores redondeados para este ejercicio):
Población residente de 16 años o más: 39,8 M
Activos totales (definición OIT): 24,1 M
Ocupados: 21,6 M
Parados EPA (metodología OIT): 2,5 M
Afiliados medios a la Seguridad Social en diciembre 2024: 21,3 M
Paro registrado (SEPE, diciembre 2024): 2,8 M
Inactivos: por deducción
Se pide:
- Calcular la tasa de actividad, la tasa de paro EPA y la tasa de empleo para Q4-2024.
- Identificar y cuantificar la divergencia entre paro EPA y paro registrado SEPE, explicando sus causas metodológicas.
- Calcular la tasa de paro extendido (U-6 adaptado) sabiendo que existen 0,9 M de subempleados a tiempo parcial involuntario y 0,4 M de trabajadores desanimados.
- Contextualizar los resultados respecto a la media de la eurozona (tasa de paro UE-20 en Q4-2024: 6,2 %).
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La EPA sigue la metodología armonizada de la OIT y el Reglamento (UE) 2019/1700 (IESS), que define como parado a quien: (i) no ha trabajado ninguna hora remunerada en la semana de referencia, (ii) está disponible para trabajar en las dos semanas siguientes, y (iii) ha buscado activamente empleo en las cuatro semanas previas. Esta triple condición distingue la EPA del paro registrado del SEPE, que es un concepto administrativo.
Comprobación de coherencia interna: Inactivos = 39,8 − 24,1 = 15,7 M. Activos = Ocupados + Parados = 21,6 + 2,5 = 24,1 ✓. Verificación por identidad estructural: Tasa de empleo = Tasa de actividad × (1 − Tasa de paro) = 0,6055 × (1 − 0,1037) = 0,6055 × 0,8963 = 0,5427 ✓.
Tasa de actividad: 60,55 % | Tasa de paro: 10,37 % | Tasa de empleo: 54,27 %
El paro registrado del SEPE (2,8 M) supera en 0,3 M al paro EPA (2,5 M). Esta aparente paradoja se explica por diferencias metodológicas estructurales, no por errores de medición. El SEPE contabiliza a todas las personas inscritas como demandantes de empleo no ocupadas que no están en situaciones excluidas (estudiantes, mayores de 65, beneficiarios de ciertos programas de formación), con independencia de si buscan activamente. La EPA, por el contrario, excluye a quienes no cumplen el criterio OIT de búsqueda activa —pueden estar inscritos en el SEPE como demandantes de empleo por motivos administrativos (mantener prestación, acceso a cursos) sin buscar activamente trabajo—, lo que genera un diferencial positivo del paro registrado frente al paro EPA.
En el otro sentido, la EPA puede captar personas que buscan activamente pero no están inscritas en el SEPE (autónomos que cesan actividad sin inscribirse, parados que no solicitan prestación por no tener derecho). Estas dos fuerzas actúan en sentidos opuestos, pero históricamente el diferencial SEPE-EPA ha sido positivo en España.
Divergencia SEPE-EPA: +0,3 M (11,5 % más en el registro administrativo). Causa principal: inscritos SEPE sin búsqueda activa OIT.
El indicador U-6, desarrollado por el Bureau of Labor Statistics (BLS) de EE.UU. y adaptado por Eurostat como indicador complementario de infrautilización laboral, amplía el concepto de paro para incluir: (i) parados EPA estándar, (ii) subempleados involuntarios a tiempo parcial (quieren trabajar más horas pero no encuentran), y (iii) trabajadores desanimados (han dejado de buscar pero querrían trabajar). La suma de estos tres grupos expresa la infrautilización total del factor trabajo.
La distancia entre la tasa estándar (10,37 %) y la U-6 (15,51 %) —5,14 puntos— mide la infrautilización oculta o encubierta. España es uno de los países de la UE con mayor brecha entre ambas tasas, reflejo de la estructura dual de su mercado laboral (Bentolila y Dolado, 1994) y de la elevada incidencia del tiempo parcial involuntario, especialmente entre mujeres jóvenes.
Tasa U-6 adaptada: 15,51 % (frente a tasa estándar 10,37 %). Brecha de infrautilización: +5,14 puntos.
La tasa de paro española (10,37 %) prácticamente duplica la media de la eurozona (6,2 % en Q4-2024). Este diferencial estructural tiene su origen en los rasgos históricos del mercado laboral español: alta dualidad contractual, elevada sensibilidad cíclica del empleo (destrucción intensiva en recesiones gracias al ajuste vía contratos temporales pre-reforma), y NAIRU estimada entre el 12-14 % (Comisión Europea, 2023) frente al 6-7 % de Alemania o los Países Bajos.
Los datos EPA Q4-2024 reflejan un mercado laboral español en recuperación sólida post-COVID y post-reforma laboral (RDL 32/2021), pero todavía con un diferencial estructural respecto a la UE de unos 4 puntos. La tasa de actividad (60,55 %) sigue por debajo de Países Bajos (68,3 %) o Suecia (67,1 %), lo que revela margen de incorporación de trabajadores inactivos, especialmente mujeres mayores de 45 años y jóvenes menores de 25. La corrección del diferencial EPA/SEPE y la medición de la U-6 son instrumentos esenciales para que el opositor comprenda que el paro oficial subestima la infrautilización real del factor trabajo, un argumento que reaparece continuamente en los programas de Economía de Bachillerato (Bloque 3 del RD 243/2022) y en las pruebas de acceso a la función pública docente.