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Supuesto 10

Tema 25 · Madrid ·
Tema 25 · Madrid · Modelo

Enunciado

En 2013, David Autor, David Dorn y Gordon Hanson publicaron The China Syndrome (American Economic Review, 2013), uno de los artículos más citados en economía internacional de los últimos veinte años. Usando datos de micronivel de 722 zonas de trabajo de EE.UU. (Commuting Zones), estimaron que la expansión de las importaciones desde China entre 1990 y 2007 destruyó entre 2 y 2,4 millones de empleos manufactureros en EE.UU. La especificación econométrica central era:

ΔEuipt = αt + β1·ΔIPWuit + β2·Xit + εuipt

donde ΔIPWuit = (ΔImportaciones_China→EE.UU._industria_i) / (Empleo_zona_u_período_t) es el “China shock” por zona de trabajo, instrumentalizado con importaciones chinas hacia 8 países de la OCDE (instrumento que elimina la endogeneidad por demanda interna americana).

Entre 2020 y 2024, varios estudios han revisado y matizado las estimaciones de Autor et al. (2013). Autor et al. (2021, Import Competition and the Great Divergence) reconocen que los trabajadores desplazados tardaron más de una década en reincorporarse al mercado laboral. Sin embargo, Caliendo et al. (2019, NBER) estiman efectos generales de equilibrio que reducen el impacto neto a −0,5 millones de empleos (ajustando por ganancias en sectores exportadores). En paralelo, Acemoglu y Restrepo (2020, Robots and Jobs, JPE) atribuyen hasta el 60% de la pérdida de empleo manufacturero a la automatización, no al comercio chino.

Desde la perspectiva teórica, Dani Rodrik (2011, The Globalization Paradox) argumenta que la “hiperglobalización” de 1990-2010 violó el principio de soberanía democrática: los países adoptaron niveles de integración que superaron su capacidad institucional de gestionar los perdedores internos.

Se pide:

  1. Calcular, a partir de los datos de Autor et al. (2013), la variación del empleo en una zona de trabajo hipotética con 10.000 trabajadores en manufacturas y un China shock de ΔIPWuit = 1.500 $/trabajador, usando el coeficiente estimado β1 = −0,596 empleos por cada 1.000 $ de incremento de importación per cápita.
  2. Comparar el resultado de Autor et al. (2013) con la estimación revisada de Caliendo et al. (2019) y discutir por qué los modelos de equilibrio parcial y general divergen en este caso.
  3. Evaluar el argumento de Acemoglu-Restrepo (2020) sobre la automatización como factor alternativo y proponer un test empírico que permita distinguir el efecto “comercio” del efecto “tecnología”.
  4. Aplicar el trilemma de la globalización de Rodrik (2011) para debatir qué nivel de integración comercial es sostenible desde la teoría de las instituciones.
  5. Concluir con implicaciones de política económica para España (como economía muy abierta con sector manufacturero vulnerable) en el contexto de la política industrial europea (Informe Draghi, 2024).
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a) Cálculo del efecto China Shock en una zona de trabajo

El diseño de regresión de Autor, Dorn y Hanson (AER, 2013) estima la variación en el empleo manufacturero de una zona de trabajo (Commuting Zone) como función lineal del aumento de importaciones chinas por trabajador, con β1 = −0,596 empleos por cada 1.000 $ de incremento de importación per cápita. La especificación instrumental elimina la endogeneidad usando las importaciones chinas hacia 8 países de la OCDE distintos de EE.UU. como variable instrumental (estrategia IV), lo que garantiza que β1 captura el efecto de oferta china, no la demanda americana.

ΔE_zona = β_1 · (ΔIPWuit / 1.000) · N_trabajadores
Variación de empleo manufacturero (Autor et al., 2013)

Con N = 10.000 trabajadores y ΔIPWuit = 1.500 $/trabajador:

ΔE_zona = −0,596 · (1.500 / 1.000) · 10.000 = −0,596 · 1,5 · 10.000 = −8.940 empleos

Esto equivale a una destrucción del 89,4% del empleo manufacturero inicial de la zona, un efecto devastador. Sin embargo, esta cifra debe interpretarse con cuidado: β1 es el coeficiente de empleo manufacturero, no del empleo total (hay efectos indirectos vía sectores locales de servicios, Autor et al., 2013, estiman un multiplicador local adicional de 1,5-2x).

Impacto total estimado (con multiplicador local 1,6) = −8.940 · 1,6 = −14.304 empleos (directos + indirectos)
Resultado

China Shock estimado en la zona: −8.940 empleos manufactureros directos (β = −0,596). Con multiplicador local ≈ −14.304 empleos totales. Este resultado captura el equilibrio parcial en la zona afectada.

b) Comparación con Caliendo et al. (2019): equilibrio parcial vs general

Caliendo, Dvorkin y Parro (2019, Trade and Labor Market Dynamics, Econometrica) construyen un modelo de equilibrio general con movilidad de trabajadores entre sectores y geografías. Sus resultados son muy diferentes a los de Autor et al. (2013):

Autor et al. (2013): −2 a −2,4 millones de empleos (equilibrio parcial, efecto local directo)
Caliendo et al. (2019): −0,5 millones neto (equilibrio general, con ganancias en exportaciones y sectores no comerciables)

La divergencia metodológica es crucial. El equilibrio parcial de Autor et al. captura el efecto en las zonas afectadas sin considerar: (i) ganancias de empleo en sectores exportadores que se benefician del crecimiento chino; (ii) reasignación de trabajadores hacia servicios no comerciables; (iii) caída de precios de bienes manufacturados que beneficia al conjunto de los consumidores (especialmente los de menor renta). El equilibrio general de Caliendo internaliza todas estas compensaciones, obteniendo un impacto neto mucho menor.

¿Cuál es más relevante para la política pública? Ambos son válidos pero responden preguntas distintas: Autor et al. responde “¿qué le pasó a los trabajadores de las zonas afectadas?” (pregunta distributiva, de bienestar local); Caliendo responde “¿cuál fue el efecto neto sobre el empleo agregado?” (pregunta de eficiencia, de bienestar total). Para diseñar políticas de compensación, el resultado de Autor es más relevante. Para evaluar si el libre comercio es “bueno o malo” en términos agregados, Caliendo es más pertinente.

Resultado

La brecha 2,4 M (equilibrio parcial) vs 0,5 M (equilibrio general) no es una contradicción sino una diferencia de perspectiva: el equilibrio parcial captura el daño localizado, el general captura la compensación via ganancias en otros sectores. Ambas estimaciones son válidas para sus respectivas preguntas.

c) Automatización vs. comercio: Acemoglu-Restrepo (2020) y test empírico

Daron Acemoglu y Pascual Restrepo (2020, Robots and Jobs: Evidence from US Labor Markets, Journal of Political Economy) usan datos de adopción robótica de la IFR (International Federation of Robotics) para 19 industrias manufactureras de EE.UU. en 1993-2007. Su estimación central sugiere que 1 robot adicional por 1.000 trabajadores reduce el empleo/población en 0,18-0,34 pp y los salarios en 0,25-0,50%. Extrapolando, atribuyen entre −360.000 y −670.000 empleos al shock robótico, comparable al estimado para el comercio.

Efecto robot: 1 robot / 1.000 trabajadores → −0,18 a −0,34 pp en empleo/población (Acemoglu-Restrepo, 2020)

El problema de identificación es que ambos shocks —comercio chino y automatización— ocurren simultáneamente en el mismo período y en las mismas industrias (ambos destruyen empleo manufacturero de baja cualificación). Para distinguirlos empíricamente, un test robusto requiere: (i) variación temporal: la automatización es más continua, el China shock se concentra en 1999-2007 (entrada de China en la OMC, dic. 2001); (ii) variación sectorial: los robots se adoptan más en industrias con mayor repetitividad de tareas (Acemoglu-Restrepo); el impacto chino depende de la exposición a la competencia importadora. Un diseño de diferencias en diferencias que cruce “exposición al comercio chino × adopción robótica” puede identificar efectos separados.

Test DID: Δempleo = α + β_trade · China_shock + β_robot · Robot_shock + γ · interacción + ε
Estrategia de identificación para separar efectos
Resultado

La automatización explica entre el 40-60% de la pérdida de empleo manufacturero (Acemoglu-Restrepo, 2020). El test empírico óptimo es un DID con variación exógena de ambos shocks. No es posible atribuir causalmente toda la pérdida solo al comercio.

d) Trilemma de la globalización de Rodrik (2011)

Rodrik (2011, The Globalization Paradox: Democracy, the Nation-State and the World Economy, Norton) formaliza el dilema político de la hiperglobalización: la plena integración económica mundial requiere armonizar reglas (laborales, ambientales, de competencia), lo que exige ceder soberanía democrática. Si los países retienen soberanía plena, no pueden comprometerse creíblemente con la integración profunda (porque las políticas nacionales siempre pueden sustituir las importaciones, subvencionar exportaciones, etc.). La democracia plena a su vez crea presiones para proteger a los perdedores del comercio, frenando la integración.

El “China shock” es precisamente el tipo de perturbación que Rodrik anticipa: la integración de China en la OMC (2001) bajo las reglas de la hiperglobalización generó ganancias de eficiencia enormes pero concentró pérdidas en comunidades específicas sin mecanismos compensadores. La hiperglobalización fue aceptada por las élites porque las ganancias eran difusas (menores precios para todos) y las pérdidas concentradas (comunidades manufactureras específicas), exactamente el patrón que favorece la economía política de la liberalización pero siembra resentimiento político.

Ganancia difusa (baja probabilidad individual de notarla) vs. pérdida concentrada (alta probabilidad individual) → economía política pro-libre comercio pero políticamente inestable (Stolper-Samuelson + Rodrik)

La solución de Rodrik no es el proteccionismo sino la “globalización sensata” (sane globalization): integración que preserva espacio de maniobra para políticas nacionales de compensación, estabilizadores automáticos robustos y mecanismos de consulta democrática en la negociación comercial.

Resultado

Rodrik (2011) predice correctamente la reacción política al China shock: cuando la globalización genera perdedores sin compensación, la democracia produce proteccionismo (Brexit 2016, aranceles Trump 2018-2019, IRA 2022). La solución no es deglobalizar sino institucionalizar la compensación.

e) Implicaciones para España y la política industrial europea (Informe Draghi, 2024)

España es una economía muy abierta (exportaciones + importaciones = 70% del PIB en 2023, Banco de España) con un sector manufacturero relevante pero con baja sofisticación tecnológica media (excepto automoción y agroalimentario). El China shock afecta a sectores como calzado (Alicante), textil (Galicia, Cataluña), cerámica (Castellón) y química básica. Según Autor et al. (2021), España presenta una vulnerabilidad media-alta al shock chino comparada con los países de la UE.

El Informe Draghi (2024, The Future of European Competitiveness) identifica que la UE pierde terreno frente a EE.UU. y China en sectores estratégicos: semiconductores, vehículos eléctricos, inteligencia artificial, energías limpias. Las recomendaciones centrales incluyen: (i) inversión adicional de 750-800.000 M€/año en tecnología e industria verde; (ii) unión del mercado de capitales para financiar innovación; (iii) política industrial selectiva (compatible con ayudas de Estado) para sostener sectores estratégicos.

Brecha inversión UE vs EE.UU. = 2-3% del PIB/año (Informe Draghi, 2024)
Principal diagnóstico estructural de competitividad europea

Para España, la implicación es dual: a corto plazo, el PERTE (Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica) de semiconductores y vehículos eléctricos trata de atraer IED en sectores de alto valor. A medio plazo, la reconversión de los sectores más expuestos al comercio chino requiere inversión en capital humano (recualificación) y redes de seguridad robustas para los trabajadores desplazados, coherente con el argumento de Rodrik sobre la “globalización sensata”.

Resultado

España: exposición media-alta al China shock en sectores de baja tecnología. Respuesta: PERTE industriales + reconversión laboral. Contexto europeo: Informe Draghi propone +750.000 M€/año de inversión estratégica para recuperar competitividad frente a EE.UU. y China.

Interpretación

El debate China Syndrome vs. automatización no es académico: define qué políticas son eficaces. Si el problema es el comercio, la respuesta es la política comercial (aranceles, reglas de origen) y la compensación a los afectados (Trade Adjustment Assistance en EE.UU., Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización, FEAG). Si el problema es la automatización, la respuesta es la inversión en educación, recualificación y redes de protección social ampliadas. Probablemente ambos factores actúan en conjunto, lo que exige políticas multidimensionales. El criterio de eficiencia de Kaldor-Hicks (los ganadores podrían compensar a los perdedores y aun así salir ganando) ha sido durante décadas el fundamento normativo del libre comercio; la nueva economía política del comercio (Autor, Rodrik, Acemoglu) pone el acento en si esa compensación se produce realmente en la práctica. Para el opositor de Economía, dominar este debate es fundamental tanto para el temario teórico (Temas 25 y 34) como para los supòsits sobre política económica española y europea.

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