Supuesto 16
Enunciado
La balanza de pagos (BdP) de un país registra, para el ejercicio 2023 (millones de euros), los siguientes saldos parciales:
Balanza comercial (bienes): −45.000 · Servicios: +28.000 · Rentas primarias: −6.500 · Rentas secundarias (transferencias): −3.200 · Cuenta de capital (transferencias de capital + adquisición/enajenación de activos no producidos): +2.100
Cuenta financiera, con el criterio de que el signo positivo indica entrada neta de financiación: Inversión directa recibida (neta): +12.000 · Inversión en cartera (neta): +8.000 · Otra inversión (neta, préstamos y depósitos): +4.200 · Derivados financieros: −800 · Variación de reservas: +1.200 (las reservas del banco central disminuyen en 1.200 M€: vender divisas aporta financiación y por eso entra con signo positivo)
Se pide:
- Calcular el saldo de la Balanza por Cuenta Corriente (BCC) y de la Cuenta Financiera, verificando la identidad fundamental de la balanza de pagos.
- Interpretar el saldo de la BCC en el marco del modelo de ajuste monetario de la balanza de pagos (Mundell, 1968; Johnson, 1976) y determinar qué ajuste prevé el enfoque monetario.
- Analizar la estructura de financiación del déficit exterior: ¿qué tipo de entradas de capital son más estabilizadoras y cuáles más volátiles? Relacionar con la experiencia española en 2007-2012.
- Calcular la posición de inversión internacional neta (PIIN) esperada si el país arrastra una PIIN inicial de −520.000 M€.
Mostrar solución
La Balanza por Cuenta Corriente (BCC) recoge las transacciones corrientes: bienes, servicios, rentas primarias y rentas secundarias. Sumamos los cuatro componentes:
La Cuenta de Capital (transferencias de capital): +2.100 M€. El saldo conjunto BCC + Cuenta de Capital = −26.700 + 2.100 = −24.600 M€. Este déficit debe ser exactamente financiado por la Cuenta Financiera (con signo contrario, por la identidad de la BdP).
La Cuenta Financiera recoge entradas (+) y salidas (−) de capital financiero. Sumamos todos los flujos:
La identidad de la balanza de pagos exige que BCC + CC_capital + CF = 0 (errores y omisiones aparte). Verificamos:
La identidad cierra exactamente, y ése es el punto del apartado: la balanza de pagos no puede no cuadrar. Es un sistema de partida doble, de modo que toda operación se anota dos veces con signo contrario y la suma de los tres saldos es cero por construcción. Cuando en la práctica no cuadra —y en las estadísticas reales nunca cuadra del todo— la diferencia se registra explícitamente en la rúbrica de errores y omisiones, que mide la calidad de la medición, no una holgura de la identidad. Un residuo del tamaño del propio déficit corriente no sería un error estadístico: sería un dato mal recogido.
BCC = −26.700 M€ (déficit) | Cuenta de capital = +2.100 | Cuenta financiera = +24.600 M€. La identidad cierra: el déficit corriente, neto de la cuenta de capital, está financiado euro a euro por entradas netas de capital.
El enfoque monetario de la balanza de pagos (Mundell, 1968; Johnson, 1976, The Monetary Approach to the Balance of Payments) interpreta el desequilibrio exterior como un fenómeno esencialmente monetario: el déficit de BdP refleja un exceso de oferta monetaria doméstica sobre la demanda de dinero. El mecanismo de ajuste opera a través de la reducción de reservas internacionales:
Si el banco central mantiene el tipo de cambio (régimen fijo), el déficit de BCC implica salida de reservas, que contrae la base monetaria doméstica. Esta contracción monetaria reduce los precios domésticos y el gasto, mejorando la competitividad y el saldo externo: el ajuste es automático y no requiere intervención discrecional. En el ejercicio, las reservas caen en 1.200 M€: el resto de la cuenta financiera aporta 23.400 M€ y el hueco que falta hasta los 24.600 que exige el saldo corriente lo cubre el banco central vendiendo divisas. Ése es el déficit global de balanza de pagos, y es exactamente la caída de reservas.
Bajo tipo de cambio flexible (el caso más frecuente hoy), el mecanismo de ajuste no opera vía reservas sino vía depreciación del tipo nominal: el déficit de BCC presiona el tipo a la baja, lo que mejora la competitividad y tiende a restaurar el equilibrio externo (con las condiciones Marshall-Lerner).
Bajo tipo fijo: el déficit de BdP contrae reservas y base monetaria → ajuste deflacionista automático. Bajo tipo flexible: el déficit deprecia el tipo de cambio → ajuste vía competitividad precio.
No todas las entradas de capital tienen la misma estabilidad. La teoría de la “estructura del pasivo exterior” (Blanchard y Milesi-Ferretti, 2012, Why Should Current Account Balances Be Reduced?, IMF) distingue entre:
Inversión Directa Extranjera (IED), +12.000 M€: La más estable. Implica compromisos a largo plazo (instalaciones, empleos). Difícil de revertir a corto plazo. Fuente de transferencia tecnológica.
Inversión en Cartera, +8.000 M€: Moderadamente volátil. Incluye compra de acciones y bonos. Puede revertir rápidamente ante cambios de sentiment o crisis de confianza (sudden stop).
Otra Inversión (préstamos bancarios, depósitos), +4.200 M€: La más volátil, especialmente los préstamos interbancarios a corto plazo. Fue exactamente la que causó la crisis española de 2010-2012: la financiación interbancaria mayorista se evaporó en semanas, forzando al BCE a activar el LTRO (Long-Term Refinancing Operations) en 2011-2012.
En España, entre 2002 y 2007, el déficit por cuenta corriente (que llegó al −10% del PIB en 2007, récord de la OCDE) se financió principalmente con inversión en cartera y préstamos interbancarios alemanes y franceses al sistema bancario español. Cuando esos flujos se cortaron en 2010, España experimentó un súbito stop que obligó a ajustes fiscales y salariales dramáticos.
IED = financiación estable; cartera y préstamos interbancarios = vulnerabilidad sistémica. España 2007-2012 ilustra el riesgo de financiar el déficit corriente con deuda bancaria a corto plazo.
La Posición de Inversión Internacional Neta (PIIN) mide el stock de activos menos pasivos exteriores acumulados. El flujo del período (saldo de la cuenta financiera con signo ajustado) modifica el stock inicial. Con BCC = −26.700 M€, el país absorbe financiación exterior neta por ese importe, aumentando sus pasivos exteriores netos:
Adicionalmente, la valoración de activos y pasivos existentes cambia por fluctuaciones de tipos de cambio y precios de activos (efecto valoración), que no queda capturado solo por los flujos de BCC. Para simplificar, la PIIN esperada considerando solo flujos es −544.600 M€.
PIIN esperada = −544.600 M€. El déficit corriente deteriora la posición exterior neta en 24.600 M€ anuales, lo que genera una carga creciente de rentas primarias (dividendos e intereses pagados al exterior).
La PIIN de España era del −60,5% del PIB a cierre de 2022 y bajó al −52,8% a cierre de 2023 —su nivel más bajo en 19 años— según el Banco de España, fruto de décadas de déficits de BCC acumulados (especialmente 2000-2012). La Comisión Europea considera vulnerable cualquier PIIN por debajo del −35% del PIB (umbral del procedimiento de desequilibrio macroeconómico, Reglamento UE 1176/2011). La mejora de la BCC española desde 2013 (primer superávit en 25 años en 2013, mantenido hasta 2022) ha iniciado una reducción gradual de la PIIN. Obstfeld y Rogoff (1996) formalizaron que una PIIN muy negativa crea vulnerabilidades porque la carga de intereses deteriora la BCC futuras (déficit estructural de rentas), retroalimentando el endeudamiento exterior: el mecanismo exacto que subyació a la crisis del euro en 2010-2012.
supuesto-progress
Crea cuenta gratisResolución en PDF
Necesitas un correo para acceder. Sin contraseñas, sin coste. Te enviamos un enlace mágico.