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Supuesto 15

Tema 26 · Galicia ·
Tema 26 · Galicia · Modelo

Enunciado

En septiembre de 1992, España devaluó la peseta un 5% frente al marco alemán dentro del mecanismo de tipos de cambio (MTC) del Sistema Monetario Europeo (SME). El tipo de cambio pasó de 65 pts/DM a 68,25 pts/DM. En ese momento, la elasticidad-precio de las exportaciones españolas era de −1,8 y la elasticidad-precio de las importaciones era de −0,6 (en valor absoluto). El saldo de la balanza comercial antes de la devaluación era de −3.200 millones de euros (déficit).

Treinta años después, en 2022, España no puede recurrir a la devaluación competitiva por ser miembro de la zona euro desde 1999. La inflación española en 2022 fue del 8,4% frente al 8,8% en la zona euro (media, Eurostat). El tipo de cambio efectivo real (TCER) de España frente a sus socios comerciales se apreció un 0,8% en 2022 según el BCE.

Se pide:

  1. Verificar si la condición Marshall-Lerner se cumple con los datos de 1992 y calcular la mejora esperada del saldo comercial.
  2. Estimar el nuevo saldo comercial tras la devaluación, asumiendo que los efectos se materializan plenamente (sin curva J).
  3. Explicar por qué en 2022 España no puede repetir la estrategia de 1992 y analizar los mecanismos alternativos de ajuste externo disponibles en una unión monetaria.
  4. Valorar la eficacia de la “devaluación interna” aplicada por España en 2012-2016 y su comparación con la devaluación nominal de 1992.
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a) Condición Marshall-Lerner

La condición Marshall-Lerner (Marshall, The Pure Theory of Foreign Trade, 1879; Lerner, The Economics of Control, 1944) establece que una depreciación/devaluación mejora el saldo comercial si y solo si la suma de las elasticidades-precio (en valor absoluto) de las exportaciones e importaciones es mayor que 1:

|η_X| + |η_M| mayor que 1 → devaluación mejora la balanza comercial
Condición Marshall-Lerner

Con los datos de 1992:

|η_X| + |η_M| = 1,8 + 0,6 = 2,4 mayor que 1 ✓

La condición se cumple: la devaluación del 5% tiene efecto positivo neto sobre la balanza comercial. Para calcular la mejora esperada, usamos la fórmula de Bickerdike-Robinson-Metzler (BRM), que con tipo de cambio definido como unidades de moneda doméstica por unidad extranjera y depreciación relativa δ = 0,05:

ΔBC/V_X ≈ δ · (|η_X| + |η_M| − 1)
Fórmula aproximada BRM para mejora del saldo

Donde V_X son las exportaciones iniciales. Si el saldo deficitario inicial es −3.200 M€ y asumimos un volumen de exportaciones de 80.000 M€ (valor plausible para España en 1992):

ΔBC ≈ 0,05 · (2,4 − 1) · 80.000 = 0,05 · 1,4 · 80.000 = 5.600 M€
Resultado

Condición M-L cumplida (2,4 > 1). Mejora esperada del saldo comercial: +5.600 M€.

b) Nuevo saldo comercial estimado

Si la mejora del saldo es de aproximadamente 5.600 M€, el nuevo saldo comercial pasaría de −3.200 M€ a:

BC_nueva = −3.200 + 5.600 = +2.400 M€ (superávit)

Esta mejora notable refleja las elevadas elasticidades estimadas. Sin embargo, la curva J (Magee, 1973) advierte que en el corto plazo el efecto puede ser contractivo: los volúmenes se ajustan con retardo, pero los valores en moneda doméstica cambian de inmediato. En el caso de España en 1992-1993, el saldo externo mejoró progresivamente en el plazo de 12-18 meses, coherente con la hipótesis de la curva J con un retardo típico de 6-12 meses para las exportaciones industriales.

Resultado

Saldo estimado tras devaluación (largo plazo, sin curva J): +2.400 M€. A corto plazo, la curva J puede generar deterioro inicial antes de la mejora.

c) Restricción en 2022: zona euro y mecanismos alternativos de ajuste

Desde el 1 de enero de 1999, el tipo de cambio de España frente a sus principales socios (Alemania, Francia, Italia, etc.) es irrevocablemente fijo (el euro). La devaluación competitiva frente a ellos es imposible por definición. Esta es precisamente la renuncia de soberanía monetaria que implica una unión monetaria óptima (Mundell, 1961, A Theory of Optimum Currency Areas, AER).

Los mecanismos de ajuste alternativos en una unión monetaria son:

1. Ajuste de precios y salarios (devaluación interna): Si la inflación doméstica es inferior a la media de la zona, el tipo de cambio real se deprecia sin moverse el nominal. En 2022, la inflación española (8,4%) fue inferior a la media (8,8%), lo que implica una ligera mejora de competitividad real de −0,4 pp. Sin embargo, a corto plazo los salarios nominales son rígidos (Keynes, 1936), lo que hace lento y doloroso este ajuste.

TCER_España 2022: +0,8% apreciación = ligera pérdida de competitividad frente a terceros
Fuente: BCE, tipo de cambio efectivo real, 2022

2. Movilidad laboral: Los trabajadores migran de regiones/países con desempleo alto a los de baja tasa (Mundell, 1961). En la UE, la movilidad es limitada por barreras lingüísticas y culturales: solo el 3,9% de ciudadanos de la UE reside en un Estado miembro distinto al de nacimiento (Eurostat, 2023).

3. Transferencias fiscales federales: Un presupuesto federal puede transferir recursos de regiones en expansión a regiones en recesión, amortiguando el shock asimétrico. La UE carece de mecanismo fiscal federal automático (el presupuesto comunitario es solo el 1% del PIB); el SURE (apoyo a desempleo, 2020) y el Next Generation EU (2021-2026) son pasos hacia una capacidad fiscal común, pero limitados.

4. Ajuste vía cuenta financiera: La BCC deficitaria se financia con entradas de capital. En 2022, España registró una BCC de −1,7% del PIB (Banco de España) financiada con entradas de IED y deuda.

Resultado

En 2022, los mecanismos de ajuste disponibles son: (i) deflación relativa, (ii) movilidad laboral, (iii) transferencias fiscales, (iv) financiación externa. Ninguno sustituye con la misma rapidez e intensidad a la devaluación nominal.

d) Devaluación interna 2012-2016 vs devaluación nominal 1992

La “devaluación interna” española de 2012-2016 consistió en reducir costes laborales por unidad de producto (CLU) mediante moderación salarial, reformas del mercado de trabajo (Ley 3/2012) y aumento de la productividad. El CLU español se redujo un 10,3% en términos relativos respecto a la zona euro entre 2009 y 2016 (OCDE, 2017). Esto mejoró la competitividad real sin devaluar la moneda nominal.

Reducción CLU España relativo (2009-2016): −10,3% (OCDE, 2017)
Equivalente a una depreciación real acumulada del tipo de cambio

La comparación con 1992 revela diferencias cruciales: la devaluación nominal se materializa en semanas (o días, en el caso de ataques especulativos como el de Soros frente a la libra y la peseta en 1992), mientras que la devaluación interna requiere años y exige sacrificios salariales y aumento del desempleo (que alcanzó el 26,3% en España en 2013). La devaluación nominal tiene, pues, un efecto más rápido pero genera inflación importada; la interna es deflacionaria pero socialmente más costosa y más lenta.

Resultado

Devaluación interna 2012-2016: −10,3% de CLU relativo en 7 años a costa de 26% de desempleo. Devaluación nominal 1992: −5% instantánea con mejora inmediata de competitividad precio. La unión monetaria hace imposible la segunda opción, obligando a la primera.

Interpretación

El dilema entre devaluación nominal y devaluación interna sintetiza el debate sobre las áreas monetarias óptimas (Mundell, 1961; McKinnon, 1963; Kenen, 1969). La zona euro fue criticada ya en los años 90 por economistas como Feldstein (1997) por no cumplir los criterios de Mundell: movilidad laboral baja, presupuesto federal inexistente y shocks asimétricos frecuentes. La crisis de 2010-2015 confirmó estos diagnósticos. Sin embargo, Eichengreen (2012) argumenta que la integración financiera y política crea beneficios de estabilidad que van más allá del modelo puro de áreas óptimas. El dilema competitividad-integración sigue vigente en el debate sobre la unión bancaria y la unión fiscal en la UE, como refleja el Informe Draghi (2024) sobre el futuro de la competitividad europea.

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